Evangelio del Día

EVANGELIO,LECTURAS Y COMENTARIO DEL 17 DE FEBRERO

6ª SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera Lectura Sant 1,12-18

Queridos hermanos: Feliz el hombre que soporta la prueba, porque después de haberla superado, recibirá la corona de Vida que el Señor prometió a los que lo aman. Nadie, al ser tentado, diga que Dios lo tienta. Dios no puede ser tentado por el mal, ni tienta a nadie, sino que cada uno es tentado por su propia concupiscencia, que lo atrae y lo seduce. La concupiscencia es madre del pecado. Y éste, una vez cometido, engendra la muerte. No se engañen, queridos hermanos. Todo lo que es bueno y perfecto es un don de lo alto y desciende del Padre de los astros luminosos, en quien no hay cambio ni sombra de declinación. Él ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial | 93,12-13.14-15.18-19
R. ¡Feliz el que es educado por ti, Señor!
Feliz el que es educado por ti, Señor, aquel a quien instruyes con tu ley, para darle un descanso después de la adversidad. R.
Porque el Señor no abandona a su pueblo ni deja desamparada a su herencia: la justicia volverá a los tribunales y los rectos de corazón la seguirán. R.
Cuando pienso que voy a resbalar, tu misericordia, Señor, me sostiene; cuando estoy cargado de preocupaciones, tus consuelos me llenan de alegría. R.

Evangelio del día
Lectura del Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 8,13-21
•Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen
Jesús volvió a embarcarse hacia la otra orilla del lago. Los discípulos se habían olvidado de llevar pan y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les hacía esta recomendación: «Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes». Ellos discutían entre sí, porque no habían traído pan.
Jesús se dio cuenta y les dijo:»¿A qué viene esa discusión porque no tienen pan?
¿Todavía no comprenden ni entienden?
Ustedes tienen la mente enceguecida.
Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen.
¿No recuerdan cuántas canastas llenas de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas?» Ellos le respondieron: «Doce». «Y cuando reparti siete panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas canastas llenas de trozos recogieron?». Ellos le respondieron:
«Siete». Entonces Jesús les dijo:»¿Todavía no comprenden?».
Palabra del Señor.


Comentario al Evangelio

Mons. José Ignacio Munilla, obispo Orihuela-Alicante (s. XXI) • Homilía Martes VI Tiempo Ordinario. 18 febrero 2025

El Evangelio de este martes, Marcos 8, 14-21, recoge un curioso episodio de la vida cotidiana de la convivencia que tuvieron los apóstoles con Jesús. En concreto, se narra cómo los apóstoles habían ido con Jesús en la barca a pasar un día con Él, y estando allí se percatan de que se les habían olvidado los alimentos. No tenían comida para ese día, tan solo había un pan en la barca, y entre ellos discutían por ello. Es de suponer que se reprochaban quién debía haberse ocupado de traerlos.

Cuenta el Evangelio que Jesús estaba intentando predicarles: <i>“Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes”</i>. Pero ellos no prestaban atención, pues lo que les preocupaba era el tema de la comida. Jesús, al darse cuenta, les reprocha: ¿cuántas veces os he mostrado cómo debéis tener confianza? ¿No habéis sido testigos de los dos momentos de la multiplicación de los panes con la multitud? ¿Por qué ahora os preocupáis de que no tenemos alimento? Jesús se prodiga con gran paciencia para educar a unos hombres rudos, materialistas, poco espirituales.

Este episodio tiene una clara aplicación a nuestras vidas. También a nosotros nos ocurre que las preocupaciones materiales de la vida nos absorben, ocupan nuestra atención, consumen nuestras energías y colman nuestras expectativas. Jesús nos corrige. En el Evangelio de San Juan, capítulo VI, Él dice:“Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura hasta la vida eterna”

Jesús nos educa a que tengamos más preocupación por lo espiritual que por lo material. Si pusiésemos el mismo empeño que ponemos en las preocupaciones materiales en buscar a Dios por encima de todo, las cosas serían muy distintas.

Por lo tanto, la lección del Evangelio de hoy es clara: confiemos en la providencia en nuestras necesidades materiales, y ante todo busquemos primero el Reino de Dios y estemos atentos a la palabra de Cristo.

La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

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