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Temario 2026: Año dedicado al Bien Común

La Iglesia ha presentado el Temario 2025-2026, bajo el tema central “El Bien Común” y con el lema evangélico: “Denles ustedes mismos de comer” (Mt 14,16). Con este llamado, la comunidad cristiana es invitada a reflexionar y vivir un año de oración, estudio y compromiso social inspirado en la Palabra de Dios.

Durante once días, cada jornada propone un aspecto concreto de la vida personal y comunitaria que conduce a la construcción del bien común. Entre los ejes se destacan: la promoción de una vida digna, la educación integral, la garantía de tierra, techo y trabajo, el cuidado de la casa común, la salud integral, la justicia, la fraternidad y la participación activa en la vida comunitaria.

Cada día se ilumina con la lectura bíblica, el salmo y el evangelio correspondiente, ofreciendo a los fieles un itinerario espiritual y pastoral que permite unir la fe con la vida cotidiana. Así, la Palabra de Dios se convierte en guía para discernir, compartir y actuar en favor de los más necesitados, siguiendo el ejemplo de Jesús que “se compadecía” de la multitud y les enseñaba con amor.

El Leccionario: alimento de la comunidad

El Leccionario del año propone pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento que muestran cómo Dios acompaña al pueblo en su caminar y lo llama a ser signo de justicia, fraternidad y misericordia. Desde el maná en el desierto hasta la multiplicación de los panes, desde la enseñanza de Jesús hasta su mandato de amarnos unos a otros, las lecturas ofrecen un horizonte de esperanza y compromiso para toda la Iglesia.

En cada jornada, la proclamación de la Palabra se convierte en alimento espiritual y fuerza misionera, invitando a la comunidad a abrir el corazón, a discernir con serenidad y a obrar con caridad activa en favor de los demás.

Oración del Año dedicado al Bien Común

Con espíritu de unidad, los fieles son convocados a rezar juntos la Oración del Año 2026, que pide la gracia de trabajar por el bien común en fidelidad al Evangelio:

Señor Jesús, Pan de Vida y Buen Pastor,
Tú que enseñaste a tus discípulos a dar de comer a la multitud,
enséñanos a compartir con generosidad lo que somos y tenemos.
Haznos constructores de fraternidad, defensores de la justicia
y cuidadores de la casa común.
Que tu Espíritu Santo nos impulse a trabajar por una sociedad justa,
solidaria y fraterna, donde nadie quede excluido.
Virgen María, Madre de la Iglesia,
acompáñanos en este camino hacia el Reino de Dios. Amén.

Con este itinerario espiritual y pastoral, la Iglesia desea que cada comunidad viva el año 2026 como una oportunidad para crecer en fe, esperanza y caridad, respondiendo al llamado de Cristo a ponerse al servicio de los hermanos y a trabajar incansablemente por el bien común.

Logo oficial del Año litúrgico 2026

Presentación de la Propuesta Gráfica

La comunidad eclesial ha dado un nuevo paso en su misión evangelizadora con la presentación del lema oficial del año 2026, un material que busca acompañar y visibilizar el caminar pastoral de la Iglesia en este tiempo de gracia.

Con un diseño sobrio y profundamente simbólico, la propuesta se convierte en una herramienta de comunicación que refleja la esencia del Evangelio: la centralidad de Cristo, el valor de la Palabra y el llamado a la fraternidad. Cada elemento visual ha sido concebido no solo como recurso estético, sino como medio catequético capaz de transmitir fe, esperanza y compromiso con el bien común.

Este lanzamiento responde a la necesidad de que la Iglesia esté presente también en los lenguajes de la imagen, ofreciendo signos que inspiren, orienten y fortalezcan la vida comunitaria. Así, el arte gráfico se pone al servicio de la evangelización, invitando a los fieles a contemplar, orar y anunciar la Buena Noticia con creatividad y fidelidad al Evangelio.

La Propuesta Gráfica será instrumento de apoyo para parroquias, movimientos y comunidades, buscando unificar criterios visuales y transmitir, con claridad y belleza, la riqueza de la fe que la Iglesia profesa. De este modo, cada afiche, cartel o material digital se convierte en semilla de encuentro y testimonio cristiano en medio de la sociedad.

Con espíritu agradecido, la Iglesia reconoce que este esfuerzo es un servicio al Pueblo de Dios, para que también a través de los signos gráficos resuene la voz de Cristo que sigue diciendo: “Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).

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