Santa Librada | Homilía | Pbro. Julian Cristaldo

En el marco de la festividad en honor a Santa Librada, la comunidad parroquial vivió una muy especial de festividad, marcada por la reflexión en torno a la Palabra de Dios y el llamado a renovar la esperanza y la fraternidad cristiana. Durante la celebración litúrgica, se proclamó el Evangelio según San Lucas, donde se relata la visita de Jesús a la casa de Marta y María. El pasaje invitó a los presentes a cuestionar sus prioridades espirituales: entre el afán de las actividades y la necesidad de escuchar al Señor.
En su homilía, el Pbro. Julian agradeció la oportunidad de compartir esta “fiesta de la fe y de la esperanza”, destacando que la comunidad que cree en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo está llamada a vivir con entusiasmo su fe, cimentada en la Palabra y sostenida por la fraternidad. Inspirado por la figura bíblica de Abraham, recordó la importancia de la hospitalidad y la generosidad como signos visibles de la presencia de Dios.
El mensaje central giró en torno a la necesidad de edificar comunidades donde reine el espíritu de hermandad, especialmente en un mundo marcado por el egoísmo, la violencia y la indiferencia ante el sufrimiento de los más vulnerables. “La vocación a la fraternidad humana está herida”, expresó, recordando la urgencia de redescubrir a Dios en el rostro del prójimo, especialmente del pobre y del que sufre.
También resaltó el papel de la escucha atenta de la Palabra, siguiendo el ejemplo de María, quien eligió “la mejor parte”. A diferencia del activismo que muchas veces domina la vida moderna, se enfatizó que solo desde la escucha auténtica de Jesús es posible construir sobre roca firme: la familia, la comunidad y la fe personal.
En un llamado concreto a la comunidad de la Parroquia Santa Librada, se reconoció con gratitud el fervor, la generosidad y la participación activa en la vida parroquial. Se animó a seguir siendo testigos del Evangelio con acciones honestas, nacidas de la oración y de la fidelidad a Cristo.
La festividad fue vivida como una renovada invitación a equilibrar la acción con la contemplación, a abrir el corazón a Dios y al prójimo, y a fortalecer los lazos de comunión en la comunidad parroquial. Que Santa Librada, patrona de la comunidad, interceda por su pueblo para que siga creciendo en fe viva, en esperanza cierta y en amor fraterno.





