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1 Millón de Jóvenes en Tor Vergata se unen en Vigilia con el Papa León XIV.


Roma, 2 de agosto de 2025 — Bajo el cielo cálido de verano y en el marco del Jubileo de los Jóvenes, más de un millón de jóvenes procedentes de 146 países se reunieron en Tor Vergata, Roma, para vivir una inolvidable Vigilia de Oración con el Papa León XIV. Desde las primeras horas del día, los peregrinos llenaron la explanada con banderas, cantos y espíritu de comunión, manifestando una fe vibrante que no conoce fronteras.



La llegada del Santo Padre en helicóptero marcó el inicio de un encuentro profundamente espiritual. Recorrió la explanada en el papamóvil, compartiendo cercanía, bendiciones y alegría con los presentes. Luego, acompañado por jóvenes representantes de cada continente, portó la cruz del Jubileo hasta el altar, dispuesto bajo el imponente arco erigido durante el Jubileo del año 2000.

Durante el acto central de la vigilia, el Papa León XIV dirigió un mensaje claro y esperanzador: llamó a los jóvenes a dejarse formar por Jesús, a vivir con autenticidad el Evangelio y a abrazar la santidad como vocación cotidiana. “Jesús es el amigo que siempre nos acompaña en la formación de nuestra conciencia”, afirmó, destacando la importancia de la oración, el servicio a los pobres y la adoración eucarística como caminos seguros hacia la verdadera libertad interior.



La noche alcanzó su punto más alto durante la Adoración al Santísimo Sacramento, en un silencio sobrecogedor que cubrió a la multitud. El Papa oró arrodillado ante Jesús Sacramentado, mientras la explanada se iluminaba con velas y voces unidas en adoración.



En un gesto profundamente humano, el Santo Padre pidió oraciones por tres jóvenes que no pudieron participar plenamente: una joven española, una peregrina egipcia fallecida inesperadamente y un joven gravemente enfermo en Roma. Con ello, recordó que en cada circunstancia, la fe permanece como consuelo y fuerza.

La juventud  busca lo alto

Esta histórica vigilia no fue solo un evento multitudinario, sino un testimonio claro de que la juventud de hoy no ha renunciado a Dios. Por el contrario, busca con decisión “las cosas del Cielo”, deseosa de verdad, comunidad y misión.

Tor Vergata se convirtió en un altar vivo donde resonó una certeza: los jóvenes no son solo el futuro de la Iglesia, sino también su presente luminoso, llamados a irradiar santidad en un mundo que tiene sed de esperanza.

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