El Papa León XIV invita a vivir la Epifanía como manifestación de la esperanza que salva

Ciudad del Vaticano — 6 de enero de 2026.
En la Solemnidad de la Epifanía del Señor, el Papa León XIV presidió la oración mariana del Ángelus desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, invitando a los fieles a contemplar el auténtico sentido de esta fiesta: la manifestación de Dios en Jesucristo como fuente de esperanza para la humanidad.
El Santo Padre recordó que la palabra Epifanía significa manifestación, y que la alegría cristiana nace precisamente del Misterio de Dios que ya no permanece oculto, sino que se revela plenamente en Jesús. Aun en medio de tiempos difíciles, afirmó, los creyentes pueden sostenerse en la certeza de que “Dios salva”, porque «no tiene otras intenciones ni otro nombre. Sólo lo que libera y salva viene de Dios y es epifanía de Dios».
Adorar al Niño: reconocer la verdadera humanidad
Reflexionando sobre el gesto de los Magos que se arrodillan ante el Niño en Belén, el Papa León XIV señaló que ese acto expresa también para los cristianos de hoy el reconocimiento de la verdadera humanidad. En Jesús, explicó, resplandece la gloria de Dios y aparece la verdadera vida: una vida abierta a la comunión, que hace posible rezar con verdad «hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo».
El Pontífice subrayó que la vida divina ya está al alcance de los hombres, manifestada para disipar los miedos y conducir a la paz. Sin embargo, recordó que la comunión no puede imponerse: es una invitación gratuita de Dios, ante la cual el ser humano es llamado a responder libremente.
Los dones de los Magos: ofrecerlo todo al Señor
Deteniéndose en los dones de oro, incienso y mirra que los Magos presentaron al Niño Jesús, el Papa los relacionó con el significado profundo del Año Jubilar recientemente concluido. “Da mucho quien lo da todo”, afirmó, evocando la figura evangélica de la viuda pobre que ofreció al Templo lo único que tenía.
Señaló también que los Magos, con su viaje arriesgado y sus ofrendas, invitan a los fieles a entender que todo lo que se es y se posee está llamado a ser entregado a Cristo, verdadero tesoro. El Jubileo, añadió, recordó a la humanidad que la verdadera justicia nace de la gratuidad y lleva a reorganizar la convivencia, redistribuir los recursos y devolver la vida a los sueños de Dios, más grandes que los proyectos humanos.
Una esperanza que transforma la historia
El Papa León XIV insistió en que la esperanza cristiana no es algo abstracto, sino una realidad concreta que “viene del cielo para generar aquí abajo una historia nueva”. En los dones de los Magos se revela —dijo— aquello que cada persona puede ofrecer y compartir para que Cristo crezca entre los hombres.
Pidió rezar para que el Reino de Jesús se haga visible en la equidad, en la fraternidad que reconcilia a extraños y adversarios, y en la superación de la industria de la guerra para dar paso a la “artesanía de la paz”. Finalmente, invitó a todos a caminar como “artesanos de esperanza”, siguiendo, como los Magos, caminos nuevos marcados por la luz del Evangelio.
Saludo tras el Ángelus

Después de la oración mariana, el Santo Padre recordó que la fiesta de la Epifanía coincide con la Jornada Misionera de los Niños, y agradeció a los pequeños y jóvenes de todo el mundo que rezan por las misiones y colaboran solidariamente con sus pares más necesitados.
Dirigió además un saludo especial a las comunidades cristianas de Oriente que celebrarán la Navidad según el calendario juliano, deseándoles serenidad y paz en el Señor Jesús.
El Papa León XIV expresó también su cercanía a los fieles de Roma y a los peregrinos provenientes de varias naciones, mencionando particularmente a los miembros de la International Rural Catholic Association, a los fieles de Lampedusa, a los jóvenes del Movimiento “Tra Noi”, así como a los grupos que participaron del tradicional desfile histórico-folclórico de la Epifanía, este año dedicado a Sicilia.
Dirigió asimismo un saludo afectuoso a los peregrinos polacos y a los participantes en los “Desfiles de los Reyes Magos”, realizados en Varsovia, diversas ciudades de Polonia y también en Roma.
Finalmente, el Papa deseó a todos un feliz nuevo año bajo la luz de Cristo Resucitado y concluyó con un cordial: «Muchas felicidades a todos, ¡feliz fiesta!».
Gentileza: Santa Sede
