Puerto Rico inicia un Año Jubilar Mariano al cumplirse 50 años de la coronación canónica de su patrona

La Conferencia Episcopal de Puerto Rico anunció oficialmente el inicio de un Año Jubilar Mariano, un acontecimiento eclesial que busca renovar la fe y fortalecer la esperanza del pueblo puertorriqueño en medio de los desafíos actuales. La celebración coincide con los cincuenta años de la coronación canónica de Santa María, Madre de la Divina Providencia, patrona principal de la nación.
El comunicado difundido por los obispos invita a las comunidades a volver a sus raíces cristianas, promover la fraternidad y reavivar la solidaridad, reconociendo en la Virgen María una guía segura en tiempos de incertidumbre.
Un tiempo de gracia para la Iglesia en Puerto Rico
El Año Jubilar Mariano se desarrollará del 19 de noviembre de 2025 al 5 de diciembre de 2026, y abarcará toda la Provincia Eclesiástica. Durante este período, la Iglesia puertorriqueña buscará revitalizar la fe, fortalecer procesos de reconciliación y animar un renovado compromiso evangelizador.
Con el fin de facilitar un camino espiritual más fecundo, la Penitenciaría Apostólica concedió indulgencia plenaria —bajo las condiciones habituales— a los fieles que peregrinen al Santuario Nacional de la Madre de la Divina Providencia, así como a las catedrales, concatedrales y santuarios marianos del país.
La Madre de la Divina Providencia: un legado arraigado
La devoción del pueblo puertorriqueño a esta advocación mariana fue reconocida por san Pablo VI en 1969, cuando la declaró patrona principal de Puerto Rico. Años más tarde, en 1976, el mismo pontífice ordenó la coronación canónica de su imagen, un acontecimiento que marcó profundamente la vida espiritual de la nación.
En el marco del 50.º aniversario de esa coronación, los obispos subrayan el impacto perdurable de la Madre de la Divina Providencia en la historia religiosa y social del país, agradeciendo su protección constante y el testimonio de fe del pueblo.
Un Jubileo puesto bajo la protección de María
La Conferencia Episcopal encomienda este Año Jubilar a la intercesión de la Virgen María, a quien reconocen como Madre providente y fiel discípula de Cristo. Piden que acompañe al pueblo puertorriqueño en caminos de esperanza, justicia y fidelidad al Evangelio.
Asimismo, animan a los fieles a vivir este tiempo como una oportunidad de renovación espiritual y servicio, confiados en que la fe puede seguir iluminando la vida personal y comunitaria de Puerto Rico.




