La Santa Sede

El Papa León XIV invita a vencer el miedo y a dar testimonio en medio de las pruebas

En el Ángelus del XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, el Santo Padre recordó que la esperanza cristiana resplandece con más fuerza en las noches oscuras de la historia.

“No se alarmen”: El llamado a la confianza en tiempos inciertos

Durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro este domingo 16 de noviembre, el Papa León XIV meditó sobre el Evangelio de Lucas (21,5-19), invitando a los fieles a no dejarse vencer por el miedo ante los conflictos y tragedias que atraviesa la humanidad.
“Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, no se alarmen”, recordó, subrayando que la agresión del mal no puede destruir la esperanza de quienes confían en Cristo.

El Pontífice lamentó la persistencia de calamidades, persecuciones y violencias en diversos países, pero aseguró que la fe, como el sol, brilla con más intensidad en la noche más oscura.

La persecución: ocasión para dar testimonio

El Papa explicó que Jesús advierte que muchos sufrirán “a causa de su Nombre”, pero que precisamente allí surge la oportunidad de dar testimonio de amor, justicia y verdad.
Recordó que la persecución no solo se manifiesta mediante agresiones físicas, sino también —y cada vez más— a través de la mentira, la manipulación y las presiones ideológicas.

En ese sentido, exhortó a los cristianos a vivir cada prueba con la certeza de que Cristo ofrece “elocuencia y sabiduría” para obrar siempre el bien y mantener un corazón ardiente.

La fuerza de la constancia y el ejemplo de los mártires

“Gracias a la constancia salvarán sus vidas”, citó el Papa ante los peregrinos, recordando que la historia humana, con sus dolores, tiene un final, mientras que la alegría del Evangelio perdura para siempre.
Resaltó que los mártires, a lo largo de los siglos, muestran que la gracia es capaz de transformar incluso la violencia en un signo de redención.

Invitó a confiar en la intercesión de la Virgen María, auxilio de los cristianos, para encontrar consuelo en cada dificultad.

Después del Ángelus: El Papa clama por la paz y por los más vulnerables

Dolor por los cristianos perseguidos y las víctimas de la violencia

El Papa León XIV elevó su oración por las comunidades cristianas que sufren discriminación en diversas partes del mundo, mencionando especialmente Bangladés, Nigeria, Mozambique y Sudán.

Asimismo, expresó profunda cercanía a las familias de Kivu, en la República Democrática del Congo, tras un ataque que dejó al menos veinte víctimas, y pidió que cese toda violencia.

Ucrania: “No podemos habituarnos a la guerra”

Con tristeza, el Papa se refirió también a los ataques que siguen golpeando varias ciudades de Ucrania, causando muertos, heridos —también niños— y destrucción de infraestructuras en medio del avance del frío.
Aseguró su oración y reiteró el llamado a una paz justa y estable.

Oración por las víctimas en Perú y agradecimiento a las iniciativas por los pobres

El Santo Padre recordó a las víctimas del grave accidente de carretera ocurrido en el sur del Perú y pidió consuelo para sus familias.

Con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres, agradeció a diócesis y parroquias por sus gestos de solidaridad. Renovó simbólicamente la entrega de la exhortación Dilexi te, dedicada al amor por los pobres y completada por él a partir del trabajo iniciado por el Papa Francisco.

Compromiso con la dignidad de los más vulnerables

El Papa se unió a la Jornada de oración por las víctimas y sobrevivientes de abusos, promovida por la Iglesia en Italia, invitando a generar una auténtica cultura del respeto como garantía de protección para los menores y personas vulnerables.

Recordó también a todas las personas fallecidas en accidentes de tránsito, animando a realizar un examen de conciencia sobre los comportamientos irresponsables al conducir.

Saludo a los peregrinos y llamado final

El Papa saludó con afecto a fieles de Montenegro, España, Grecia, Puerto Rico, Bulgaria, Estados Unidos, Alemania, Polonia e Italia.
Recordó además el aniversario del histórico mensaje de reconciliación entre los obispos polacos y alemanes tras la Segunda Guerra Mundial.

Con su habitual cercanía pastoral, concluyó deseando a todos: “Feliz domingo”.

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