40° Aniversario del Cardenal Adalberto Martinez

El Cardenal Adalberto Martínez celebra 40 años de Ordenación Sacerdotal
En el marco de la festividad de San Bartolomé Apóstol, el 24 de agosto, la Iglesia en Paraguay se une con gozo y gratitud para celebrar los 40 años de ordenación sacerdotal de Su Eminencia Reverendísima Adalberto Cardenal Martínez Flores, Arzobispo Metropolitano de Asunción.
El purpurado recordó este aniversario con profundo agradecimiento a Dios, evocando aquel 24 de agosto de 1985, cuando recibió la ordenación sacerdotal de manos de Mons. Seán O’Malley, entonces Obispo de la Diócesis de Saint Thomas (Caribe, EE.UU.). La ceremonia tuvo lugar en la Parroquia La Piedad de Asunción, acompañado por sacerdotes, familiares y fieles, en un ambiente de fe y fraternidad que, según expresó, sigue marcando su vida y ministerio.
Durante nueve años, el entonces joven sacerdote sirvió pastoralmente en las parroquias de Santo Tomás y Santa Cruz, en la diócesis de Saint Thomas, acompañando tanto a la comunidad hispana como a la de habla inglesa. Desde entonces, su ministerio ha estado inspirado en la certeza de que “Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6), con una opción preferencial hacia los más vulnerables: pobres, enfermos y olvidados, en quienes ha reconocido el rostro de Cristo.
El Cardenal Martínez afirmó que estos 40 años son motivo de acción de gracias, reconociendo al mismo tiempo sus fragilidades humanas y pidiendo a los fieles que lo sigan acompañando con su oración. Recordó que el sacerdocio se fortalece en comunión con el Pueblo de Dios, cuya fe y cercanía sostienen el ministerio de los pastores.
Asimismo, renovó su compromiso de seguir anunciando el Evangelio con fidelidad, pidiendo al Señor fortaleza y sabiduría para acompañar al pueblo en el camino de la santidad. En este sentido, citó la exhortación de San Pedro: “Sean santos en toda su conducta, porque yo soy santo” (1 Pe 1,15-16).
El Arzobispo Metropolitano expresó también su gratitud a los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y religiosas, así como al Pueblo de Dios, con quienes ha compartido el caminar eclesial. Dirigió además un recuerdo especial a sus padres, ya fallecidos, y a sus familiares y amigos, cuyo apoyo ha sido fundamental en su vocación.
Finalmente, confió su ministerio y el de toda la Iglesia a la intercesión del apóstol San Bartolomé y a la protección maternal de la Virgen María, pidiendo que todos los bautizados permanezcan fieles a la misión de ser testigos alegres y humildes de Cristo en el mundo.
Homilía del Cardenal Adalberto Martínez: “La Iglesia existe para evangelizar” | 24 de agosto 2025
En la celebración dominical, el Arzobispo Metropolitano de Asunción, Su Eminencia Reverendísima Adalberto Cardenal Martínez Flores, dirigió una profunda homilía en la que destacó la misión evangelizadora de la Iglesia y el papel esencial de los catequistas en la transmisión de la fe.
Comentando el Evangelio según San Lucas (Lc 13,22-30), el Cardenal recordó que la salvación está abierta a todos, pero requiere una respuesta concreta de fidelidad a la voluntad de Dios: “El Señor nos invita a entrar por la puerta estrecha. Quien quiera salvarse debe vivir según la voluntad del Padre. La salvación es gracia, es don, y estamos llamados a compartirla sin excluir a nadie”.
En el marco del encuentro con catequistas, el purpurado agradeció su entrega y disponibilidad, subrayando que “Jesús es el catequista por excelencia”, modelo de enseñanza con su vida, palabras y gestos. Del mismo modo, señaló que María, la Virgen Santísima, también es maestra de fe, y animó a los catequistas a seguir su ejemplo de docilidad y fidelidad al Señor.
El Arzobispo reflexionó sobre la necesidad de nutrir tanto el cuerpo como el espíritu, haciendo un llamado urgente a combatir la desnutrición infantil en Paraguay, donde los índices alcanzan cifras preocupantes, especialmente en comunidades indígenas. Sin embargo, advirtió que “también existe una grave desnutrición espiritual, porque muchos padres han olvidado que son los primeros catequistas de sus hijos”. Recordó que la Palabra de Dios es alimento indispensable para el crecimiento de la fe, comparándola con la “leche buena” que San Pedro menciona en su primera carta.
Dirigiéndose a los presentes, el Cardenal evocó la figura de Carlo Acutis, joven beato italiano conocido como “influencer de Dios”, quien definía la Eucaristía como “la autopista hacia el cielo”. También destacó la importancia de la catequesis como espacio de encuentro personal con Cristo, verdadero centro de la vida cristiana: “No se comienza a ser cristiano por una idea o una decisión ética, sino por el encuentro con una Persona que da sentido y horizonte a la vida”.
En su homilía, Martínez Flores recordó además la figura del apóstol San Bartolomé, cuya fiesta coincide con el aniversario de su ordenación sacerdotal en 1985. Presentó su conversión como ejemplo de cómo un encuentro personal con Jesús transforma la vida y conduce a la confesión de fe.
El purpurado concluyó invitando a los catequistas y fieles a perseverar en la misión de sembrar la Palabra de Dios en todo lugar: “Anunciemos el Evangelio mostrando a Jesús como aquel que recibe a todos sin condición. Seamos sembradores de esperanza, cuidando la semilla con oración y fe, para que dé frutos abundantes”.
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