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Historia de los Cursillos de Cristiandad en Paraguay: Una Obra de Espíritu y Comunidad

La historia de los Cursillos de Cristiandad en Paraguay es un testimonio viviente de cómo el Espíritu Santo siembra una semilla de fe que, regada con dedicación y generosidad, florece en una comunidad vibrante y misionera. Este movimiento, iniciado pastoralmente por el Padre Clemente Mc Millan, no solo marcó el comienzo de una renovación espiritual profunda, sino que demostró desde sus inicios una capacidad orgánica de crecimiento y estructuración al servicio de la Iglesia.

Los Primeros Frutos: Una Chispa que Encendió el Corazón de una Nación

El fuego del Espíritu llegó para quedarse en octubre de 1966, con la celebración del primer Cursillo de Cristiandad para hombres en La Piedad. Este evento fundacional, bendecido por Dios y María Santísima, fue posible gracias a la inspiración y la incansable dedicación del Padre Clemente Mc Millan, CSSR, a quien hoy recordamos con respeto y cariño como el iniciador y primer Asesor. En justa recordación, la casa de Cursillos de Puente Remanso lleva su nombre, San Clemente.

El éxito inmediato de este primer cursillo y del segundo, realizado la semana siguiente con el equipo reforzado por el Padre Clemente y los primeros auxiliares paraguayos, generó un fruto maravilloso: los hombres, transformados por la experiencia, sintieron el anhelo de compartir esta gracia con sus esposas. La comunidad cursillista respondió, y con la generosa ayuda de un equipo completo enviado desde Venezuela, se realizó el primer Cursillo de mujeres en enero de 1967. La semilla había germinado en ambos corazones, el de hombres y mujeres.

Consolidación y Autonomía: La Fe Echa Raíces Paraguayas

Guiados por la Providencia, el movimiento creció con rapidez. A partir del 5° Cursillo de hombres y el 4° de mujeres, la obra pasó a manos de dirigentes paraguayos, signo de la madurez y el compromiso que había surgido localmente. Los hermanos venezolanos, con inmensa generosidad, habían cumplido su misión de cimientos, y ahora la edificación continuaba con materiales autóctonos.

Este crecimiento hizo necesaria una estructura que diera sustento y orden a la expansión. Así, se formó el primer Secretariado Arquidiocesano, con Carlos Berino, cursillista de la primera hora, como presidente. La chispa se había convertido en una llama que se extendía más allá de Asunción, llegando a las Prelaturas de Coronel Oviedo y Encarnación, las cuales constituyeron sus propios secretariados.

La Misión se Organiza: Nace el Secretariado Nacional

Tras tres años de fecunda labor y 35 Cursillos de Cristiandad realizados, el Espíritu Santo siguió guiando a sus fieles. El Secretariado Arquidiocesano de Asunción, discerniendo las necesidades de un movimiento ya nacional, promovió la creación de un organismo coordinador, promotor y orientador para todo el país.

Con la venia y el apoyo de los Obispos, quienes acogieron la propuesta de los laicos, nació el Secretariado Nacional del Paraguay, dependiente de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP). Este paso crucial confirmó que los Cursillos no eran un evento aislado, sino un don del Espíritu para la Iglesia en Paraguay, una herramienta pastoral con raíces profundas y frutos duraderos para la renovación de la Cristiandad.

Fuente: MCC en Paraguay

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