Devocionarios

Oraciones y Coronilla de San Miguel Arcangel

San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la lucha.
Sé nuestro amparo contra la perversidad
y las asechanzas del demonio.
Que Dios haga valer su poder sobre el.
y tu príncipe de la milicia celestial
con el divino poder que Dios
te ha conferido arroja al infierno a Satanás
y a los demás espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo para la
perdición de las almas.
Amén.

Oración para la Lucha Espiritual

Padre Celestial, te amo, te alabo y te adoro.
Te doy gracias por enviar a tu Hijo Jesús
quien ganó la victoria sobre el pecado y la
muerte por mi salvación.
Te doy gracias por enviar a tu Santo
Espíritu que me fortalece, me guía y me
conduce a la plenitud de la vida. Te doy
gracias por la Santísima Virgen María,
mi Madre Celestial, quien intercede por
mí junto con los Ángeles y los Santos.
Señor Jesucristo, me pongo a los pies de
Tu Cruz y te pido que me cubras con Tu
Preciosa Sangre, que se derrama de Tu
Sacratísimo Corazón y de Tus Sagradas
Llagas. Purifícame, oh Señor, con el agua
viva que brota de Tu Sagrado Corazón. Te
pido que me cubras, Señor Jesús, con Tu
Luz Sagrada. En el Santo Nombre de Jesús,
me sello mí mismo, a mis familiares, a esta
habitación (lugar, hogar, iglesia, coche,
avión, computadora, smartphone, etc.), y a
todas las fuentes de abastecimiento, con la
Preciosa Sangre de Jesucristo. Amén.

Para pedir la protección del Cielo

Oh gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas, guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los rebeldes espíritus infernales. Humildemente te rogamos, te digne librar de todo mal a los que a ti recurrimos con confianza; que tu favor nos ampare, tu fortaleza nos defienda y que, mediante tu incomparable protección adelantemos cada vez más en el servicio del Señor; que tu virtud nos esfuerce todos los días de nuestra vida, especialmente en el trance de la muerte, para que, defendidos por tu poder del infernal dragón y de todas sus asechanzas, cuando salgamos de este mundo seamos presentados por tí, libres de toda culpa, ante la Divina Majestad.

Amén.

Coronilla de San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel prometió a quienes recen la presente coronilla que disfrutarán de su asistencia continua durante esta vida y también después de la muerte.

El Cardenal Mermillod decía: «En estos tiempos, cuando la misma base de la sociedad está tambaleándose como consecuencia de haber negado los derechos de Dios, debemos revivir la devoción a San Miguel Arcángel y con el gritar: “¡¿Quién como Dios?!”».

Promesas del Santo Arcángel
La coronilla fue revelada en Portugal a la sierva de Dios Antonia d´Astonaco, aproximadamente en el año 1750. El Arcángel Miguel le dijo a la religiosa que deseaba ser honrado mediante la recitación de nueve salutaciones a través de las cuales se invoca la intercesión de San Miguel y la de los nueve coros Angélicos, rezando un Padrenuestro y tres Avemarías en cada salutación.

Prometió el glorioso Arcángel que quien le honrase de esta manera antes de la Sagrada Comunión, sería acompañado a la Sagrada Mesa por un ángel de cada uno de los nueve coros. Y quienes rezasen todos los días estas nueve salutaciones, les prometió además su asistencia y la de los santos ángeles durante su vida y que después de la muerte los libraría del Purgatorio a ellos y a sus allegados.

Esta devoción se propagó a lo largo de otros países. El papa Pío IX el 8 de agosto de 1851 concedió las siguientes indulgencias a quienes recen la coronilla:

Indulgencia parcial, a los que recen esta Corona con el corazón contrito.
Indulgencia parcial, cada día que lleven consigo la Corona o besaren la medalla de los Santos Ángeles que cuelga de ella.
Indulgencia plenaria, a aquellos que la rezaren una vez al mes, el día que escogieren, verdaderamente contritos, confesados y comulgados, rogando por las intenciones de su Santidad.
Indulgencia plenaria, con las mismas condiciones, en las fiestas de la Aparición de San Miguel Arcángel (8 de mayo); de su Dedicación (29 de septiembre); y de los Santos Ángeles Custodios (2 de octubre).

Promesas y Beneficios
El Arcángel Miguel prometió a quien rece la coronilla:

Enviar un ángel escogido de cada coro angelical para acompañar a los devotos a la hora de la comunión.

Y a quienes reciten estas nueve salutaciones todos los días les asegura que:

Disfrutarán de su asistencia continua durante esta vida y también después de la muerte.
Serán acompañados de todos los ángeles y con todos sus seres queridos, parientes y familiares serán librados del Purgatorio.

Modo de rezar la «Coronilla de San Miguel Arcángel»

+ En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Dios mío, ven en mi auxilio.  Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Amén 

(Hacer Petición o Agradecimiento).

I SALUTACIÓN. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Serafines, que Dios Nuestro Señor prepare nuestras almas y así recibir dignamente en nuestros corazones, el fuego de la Caridad Perfecta. Amén.

1 Padre Nuestro
3 Avemarías

II SALUTACIÓN. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Querubines, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de abandonar los caminos del pecado, y seguir el camino de la Perfección Cristiana. Amén.

1 Padre Nuestro
3 Avemarías

III SALUTACIÓN. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Tronos, que Dios Nuestro Señor derrame en nuestros corazones, el verdadero y sincero espíritu de humildad. Amén.

1 Padre Nuestro
3 Avemarías

IV SALUTACIÓN. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Potestades, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de controlar nuestros sentidos y así dominar nuestras pasiones. Amén.

1 Padre Nuestro
3 Avemarías

V SALUTACIÓN. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Dominaciones, que Dios Nuestro Señor proteja nuestras almas contra las asechanzas del demonio. Amén.1 Padre Nuestro
3 Avemarías

VI SALUTACIÓN. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de las Virtudes, que Dios Nuestro Señor nos conserve de todo mal y no nos deje caer en la tentación. Amén.

1 Padre Nuestro
3 Avemarías

VII SALUTACIÓN. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Principados, que Dios Nuestro Señor se digne llenar nuestras almas con el verdadero espíritu de obediencia. Amén.

1 Padre Nuestro
3 Avemarías

VIII SALUTACIÓN. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Los Arcángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de la perseverancia final en la Fe, y en las buenas obras, y así nos lleve a la Gloria del Paraíso. Amén.

1 Padre Nuestro
3 Avemarías

IX SALUTACIÓN. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Ángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de ser protegidos por ellos durante esta vida mortal, y nos guíen a la Gloria Eterna. Amén.

1 Padre Nuestro
3 Avemarías

Oraciones Conclusivas

En honor a San Miguel.  (1 Padre Nuestro)
En honor a San Gabriel.  (1Padre Nuestro)
En honor a San Rafael.  (1 Padre Nuestro)
En honor a nuestro ángel de la Guarda.  (1 Padre Nuestro)

O Glorioso Príncipe San Miguel, Jefe Principal de la Milicia Celestial, Guardián fidelísimo de las almas, Vencedor eficaz de los espíritus rebeldes, fiel Servidor en el Palacio del Rey Divino, Sois nuestro admirable Guía y Conductor.

Vos brilláis con excelente resplandor y con virtud sobrehumana, libradnos de todo mal. Con plena confianza recurrimos a vos. Asistidnos con vuestra afable protección para que seamos más y más fieles al servicio de Dios todos los días de nuestra vida.

V. Rogad por nosotros, O Glorioso San Miguel,
Príncipe de la Iglesia de Jesucristo….

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor.

Omnipotente y Eterno Dios, os adoramos y bendecimos. En vuestra maravillosa bondad, y con el misericordioso deseo de salvar las almas del género humano, habéis escogido al Glorioso Arcángel, San Miguel, como Príncipe de Vuestra Iglesia.

Humildemente os suplicamos, Padre Celestial, que nos libréis de nuestros enemigos. En la hora de la muerte, no permitáis que ningún espíritu maligno se nos acerque, para perjudicar nuestras almas. Oh Dios y Señor Nuestro, guiadnos por medio de este mismo Arcángel. Enviadle que nos conduzca a la Presencia de Vuestra Excelsa y divina Majestad. Os lo pedimos por los méritos de Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba