El Papa León XIV: “El grito de Jesús es esperanza que no se resigna”

A pesar de la intensa lluvia que cayó sobre Roma, más de 35 mil fieles se congregaron en la Plaza de San Pedro para participar de la audiencia general del Santo Padre este miércoles 10 de septiembre.
En su catequesis, dentro del ciclo sobre Jesucristo, nuestra esperanza, el Papa meditó sobre los últimos instantes del Señor en la cruz, recordados en el Evangelio de San Marcos: “Jesús, dando un fuerte grito, expiró”.
León XIV explicó que ese grito no fue un signo de desesperación, sino la expresión más auténtica de una vida entregada. Fue dolor, sí, pero también fe y confianza; un clamor nacido del amor que se abandona en las manos del Padre.
Un Dios cercano en nuestro dolor
El Pontífice subrayó que, en el momento en que el cielo se oscurece y el velo del templo se rasga, la creación entera participa de ese misterio: Dios ya no se oculta, sino que se revela en el Crucificado. Allí, en Jesús desgarrado, descubrimos al Dios que comparte hasta el fondo nuestro sufrimiento.
Una esperanza que no calla
El Papa señaló que en el grito de Cristo hay una esperanza que no se resigna. “Se grita cuando todavía creemos que alguien nos escucha; se grita hacia el Padre, no contra Él”, afirmó. Así, ese clamor se convierte en oración, en gesto espiritual y en fuente de luz incluso cuando todo parece perdido.
El valor de gritar desde la fe
León XIV animó a los fieles a no temer el grito cuando nace del amor y se dirige a Dios. “El grito sincero nunca es inútil ni es ignorado por el Padre. Puede ser la expresión más honda de la oración, cuando ya no tenemos palabras”, expresó.
Invitación final
Concluyendo su reflexión, invitó a aprender de Jesús a gritar con esperanza: no para herir, sino para confiarnos; no para desesperar, sino para abrir el corazón a la salvación que comienza cuando todo parece acabado.
