El Decanato III presentó su caminar pastoral al Nuncio Apostólico

En el marco de la culminación del Encuentro Juvenil Decanal (EJD) 2025, celebrado el pasado 14 de septiembre, el Decanato III de Amambay, perteneciente a la Diócesis de la Santísima Concepción del Paraguay, tuvo el gozo de presentar al Nuncio Apostólico un informe detallado de su caminar pastoral y de la misión que lleva adelante en sus comunidades.
El Decanato, conformado por seis parroquias y cuatro cuasi parroquias, compartió con gratitud la riqueza de su vida eclesial y el dinamismo de sus distintas dimensiones pastorales: catequesis, liturgia, pastoral social, pastoral indígena, pastoral vocacional, pastoral juvenil y pastoral de comunicación. En cada una de ellas se refleja el esfuerzo constante por vivir en comunión, evangelizar con fidelidad y acompañar a los fieles en su formación, siempre a la luz del plan pastoral diocesano cuyo lema es “Edificar una Iglesia, comunidad de comunidades vivas”.
Durante la presentación, se destacaron los frutos alcanzados en la misión evangelizadora, así como los desafíos propios de la región, marcada por realidades sociales complejas como la pobreza, la migración, la violencia y el narcotráfico. Ante estas dificultades, la Iglesia local reafirmó su compromiso de ser portadora de esperanza, signo de fraternidad y anuncio del Evangelio que transforma vidas.
El Nuncio Apostólico recibió con cercanía y afecto este testimonio de fe, que manifiesta el esfuerzo de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos comprometidos, quienes trabajan unidos para que la presencia de Cristo ilumine a cada comunidad.
El Decanato III, bajo la guía de su Decano, el Rvdo. Padre Ronaldo Ocampos, expresó su sincero agradecimiento al representante del Santo Padre por su visita y acompañamiento, pidiendo su bendición apostólica para seguir adelante con entusiasmo en la misión. Con espíritu jubilar y confiados en la intercesión de la Virgen María, el Decanato renovó su compromiso de caminar en sinodalidad, creatividad y esperanza, construyendo juntos el Reino de Dios en la Diócesis.
Presentación a cargo del Decano

El Decanato III de Amambay, perteneciente a la Diócesis de la Santísima Concepción del Paraguay, presentó su caminar pastoral en el marco del Jubileo de la Esperanza 2025, convocado por el Papa Francisco.
El departamento de Amambay, situado en el norte de la Región Oriental del Paraguay, tiene como capital a Pedro Juan Caballero y limita con Brasil, así como con los departamentos de Canindeyú, San Pedro y Concepción. Con una extensión de 12.933 km² y una población de 173.770 habitantes según el censo 2022, la mayoría de sus comunidades son católicas, con una marcada influencia cultural brasileña.
Su economía depende principalmente del comercio fronterizo, la ganadería y la agricultura, mientras que su vida social se ve marcada por contrastes: desde la pujanza universitaria de su capital, hasta la pobreza rural, la emigración y los desafíos del narcotráfico y la violencia que golpean con fuerza a la región. Amambay también es tierra de pueblos originarios, en especial del pueblo Pãi Tavyterã, con 56 comunidades que enriquecen la diversidad cultural y espiritual del departamento.
Un decanato en misión
La Diócesis de Concepción y Amambay se organiza en tres decanatos, siendo el Decanato III el que abarca las parroquias urbanas y rurales de Amambay. Su misión pastoral se inspira en el Plan Pastoral Diocesano, promulgado en 2009, que propone como meta general “edificar una Iglesia diocesana, comunidad de comunidades vivas, para construir el Reino de Dios”. Sus ejes son comunión, evangelización y formación.
El Decanato III nació el 2 de abril de 2017 en la Parroquia San Gerardo, bajo la denominación de Consejo Regional Amambay, respondiendo al deseo de fortalecer la coordinación pastoral en la región. Desde entonces, ha mantenido un caminar sinodal, celebrando reuniones periódicas entre sus seis parroquias y cuatro cuasi parroquias, y promoviendo la unidad pastoral en medio de realidades desafiantes.
Actualmente, el decanato está animado por el Rvdo. Padre Ronaldo Ocampos, CSsR, como Decano, acompañado por un equipo de sacerdotes, religiosas y laicos comprometidos que sostienen la vida eclesial.
Riqueza pastoral y vida de fe

El dinamismo del Decanato III se refleja en la riqueza de sus dimensiones pastorales:
Catequesis: con más de 800 catequistas, el decanato acompaña la formación de niños, jóvenes y adultos, con fidelidad al itinerario nacional de formación. El Jubileo de los Catequistas 2025 fue un momento de renovación y gratitud por la entrega generosa de quienes siembran la fe.
Liturgia: animada por sacerdotes y laicos, asegura la vivencia de celebraciones llenas de fe, unidad y reverencia, fortaleciendo la comunión entre parroquias.
Pastoral Social: se dedica a los más necesitados —pobres, enfermos, privados de libertad y familias en crisis— llevando no solo ayuda material, sino también el consuelo de la Palabra y la cercanía de la Iglesia.
Pastoral Indígena: acompañada por las Hermanas Lauritas, sostiene la fe y la cultura de las comunidades originarias, promoviendo el diálogo intercultural y la evangelización respetuosa.
Pastoral Vocacional: fomenta el discernimiento y el acompañamiento de las vocaciones sacerdotales, consagradas y laicales, mediante encuentros, retiros y espacios de escucha.
Pastoral Juvenil: anima a los jóvenes a ser protagonistas de la vida eclesial, con actividades misioneras, solidarias y formativas.
Pastoral de Comunicación: recientemente constituida, busca proyectar en los medios digitales la vida de la Iglesia, fortaleciendo la unidad y la evangelización en el mundo contemporáneo.
Además, grupos y movimientos eclesiales complementan la labor pastoral, aportando sus carismas y sostenido la vida de fe en cada comunidad.
Desafíos y esperanza
El Decanato III reconoce que su caminar se desarrolla en medio de grandes desafíos: la pobreza, la violencia, el narcotráfico, el mal uso de la tecnología y los cambios culturales que interpelan la transmisión de la fe. Sin embargo, ante estas realidades, la Iglesia local se fortalece en la fe, se acerca más a las familias y asume con valentía su misión de anunciar el Evangelio como verdadera esperanza para el pueblo.
Acción de gracias
En la presentación al Nuncio Apostólico, el Decanato III expresó su gratitud por la cercanía de la Iglesia universal y pidió la bendición apostólica para continuar con entusiasmo y fecundidad misionera. Encomendando su misión al Señor Jesús, Buen Pastor, y a la maternal intercesión de la Virgen María, el Decanato renovó su compromiso de ser una Iglesia en salida, misionera y sinodal, que con creatividad y esperanza camina junto a su pueblo en la construcción del Reino de Dios.
Palabras Del Mons. Vincenzo Turturro

El Nuncio Apostólico resaltó la misión de la Iglesia en Amambay y explicó el proceso de elección del nuevo obispo
En el marco de su visita a Amambay, el Nuncio Apostólico en Paraguay, representante del Santo Padre, compartió un mensaje de cercanía y compromiso con la Iglesia local, subrayando el papel fundamental que la comunidad católica desempeña en medio de los desafíos sociales y pastorales de la región.
Durante su intervención, destacó que la Iglesia debe mantener “los ojos abiertos y el corazón apasionado” para estar atenta a las realidades de pobreza, dificultad y vulnerabilidad que pueden abrir espacio a las organizaciones criminales en la vida de los jóvenes. En este sentido, señaló que sacerdotes, religiosos, religiosas y, sobre todo, laicos tienen la misión de ser los primeros en acercarse a esas situaciones, ofreciendo respuestas y acompañamiento. “La Iglesia tiene que hacer siempre un primer paso, ser como abre pista para que esos jóvenes puedan encontrar respuestas a sus necesidades, a sus deseos y a sus proyectos”, afirmó.
El proceso para un nuevo obispo
El Nuncio explicó también el estado actual del proceso para la designación del nuevo obispo de la Diócesis de Concepción y Amambay, vacante desde hace algunos meses. Detalló que se trata de un camino largo y cuidadoso, que busca proponer al Santo Padre nombres con el perfil más adecuado para la realidad particular de la diócesis.
“Cada diócesis tiene lo suyo, necesita de un perfil adecuado”, señaló, subrayando que la misión del futuro pastor será entrar en la historia y en la vida de la comunidad con humildad, escuchando y poniéndose al servicio de la Iglesia que peregrina en Concepción y Amambay.
Actualmente, el proceso se encuentra en la fase final de la nunciatura en Paraguay, que tras haber escuchado a sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos, elabora una terna de candidatos. Posteriormente, esa propuesta será enviada al Dicasterio para los Obispos en Roma, que analizará los perfiles y elevará los nombres al Santo Padre para su decisión final.
El Nuncio adelantó que espera que el nombramiento pueda concretarse hacia fines de este año o inicios del próximo, aunque recordó que el proceso depende en última instancia del Papa y de la aceptación del elegido. “La tarea más importante ahora es rezar, pedir al Señor que conceda un pastor santo para esta diócesis”, exhortó.
Amambay y el anhelo de ser diócesis
En respuesta a consultas sobre la posibilidad de que Amambay sea erigido como diócesis independiente, el Nuncio aclaró que no existe actualmente ningún proyecto en la Conferencia Episcopal sobre este tema. Explicó que para una nueva diócesis se requiere, además de la organización pastoral, la autosustentabilidad en dos aspectos: un número suficiente de sacerdotes y religiosos que garanticen la vida eclesial, y una base económica que permita sostenerse sin depender de otras jurisdicciones.
Recordó que en el pasado se presentaron propuestas para la creación de nuevas diócesis en Paraguay, entre ellas Amambay, Ñeembucú y Caazapá, siendo esta última la que finalmente fue erigida. Señaló que, en todo caso, la posibilidad de un proyecto para Amambay dependerá del discernimiento del nuevo obispo de Concepción y Amambay, una vez que asuma su misión.
Procesos de canonización en Paraguay
El Nuncio también se refirió al estado de las causas de canonización en el país. Explicó que el proceso del “Pa’i Puku” se encuentra en su fase diocesana, asumida por la Arquidiócesis de Asunción, mientras que la causa del sacerdote Julio César Duarte Ortellado ya fue enviada a Roma, donde continúa el estudio para el reconocimiento de su venerabilidad.
En cuanto a la beata Chiquitunga, recordó que para su canonización se requiere un segundo milagro reconocido por la Iglesia, proceso que sigue en curso. “Se está trabajando mucho en esto porque hay noticias de sanaciones, pero deben tener consistencia muy importante para ser reconocidas como intervención divina”, explicó.
Invitación a la oración
Finalmente, el representante del Papa en Paraguay expresó su gratitud por el testimonio de fe de sacerdotes, religiosos y laicos de la diócesis, destacando la riqueza espiritual de la región y la esperanza que anima a sus comunidades. Con sencillez pidió la oración de los fieles por el Papa y también por su propia misión en el país.
“Yo estoy aprendiendo mucho en Paraguay —afirmó—. Aprendo de la fe y del testimonio de la gente, y también me dejo formar como sacerdote en este camino compartido. Sigamos rezando, para que el Señor nos conceda un pastor santo para Concepción y Amambay, y para que juntos construyamos una Iglesia que camine con esperanza”.



