Cerco de Jericó en la Parroquia San Gerardo: Un Camino de Oración y Conversión

Durante varios días, la Parroquia San Gerardo vivió una intensa experiencia de fe con la realización del Cerco de Jericó, organizado por la Pastoral Familiar y Vida, y animado por el Ministerio de Música y Predica Ahavah. Cada jornada se convirtió en un espacio de oración, reflexión y encuentro con el Señor, fortaleciendo la fe y la unidad de la comunidad.
El primer día, a las 04:40 horas, la jornada comenzó con una profunda reflexión a cargo de Wilson Darío Dos Santos, invitando a los fieles a abrir sus corazones a la gracia de Dios. La jornada concluyó con la celebración de la Santa Misa, fortaleciendo el vínculo espiritual de los participantes.
En el segundo día, Alejandra Jara compartió la meditación del mes: “Un corazón arrepentido siempre encuentra misericordia”, inspirada en el Evangelio de San Juan 11, 40-43. La comunidad renovó su confianza en la misericordia divina y en la acción transformadora de la fe.
El tercer día, Daniel Araujo guió la reflexión basada en el Salmo 51, recordando la oración de David y el valor del arrepentimiento sincero. La jornada fortaleció la perseverancia de los fieles en su camino de conversión y oración.
Durante el cuarto día, don Olimpio Araujo continuó con el mensaje de los días anteriores, alentando a la comunidad a mantenerse firme en la oración y confiada en el Señor.
En el quinto día, Zunilda Araujo meditó sobre la parábola del Padre Misericordioso, recordando que el amor de Dios siempre acoge, perdona y renueva la vida de sus hijos. La jornada reafirmó el carácter de gracia y conversión del Cerco de Jericó.
El sexto día estuvo marcado por un espíritu de oración y súplica, con los fieles perseverando en este camino de fe. Se anunció que la jornada final incluiría las siete vueltas alrededor del templo, signo de fidelidad y victoria en el Señor.
Finalmente, la clausura del Cerco de Jericó estuvo presidida por el Pbro. Zacarias Acosta. Durante la reflexión, meditando nuevamente el Salmo 51, se invitó a los participantes a reconocer la misericordia y el perdón de Dios. Tras la reflexión, el sacerdote realizó las siete vueltas alrededor del Santísimo, acompañado por los fieles, culminando con la bendición final. Los agentes de la pastoral quemaron las intenciones depositadas en la caja del cerco, mientras algunos fieles compartieron sus testimonios, evidenciando la transformación espiritual vivida.
Con este acto de fe y comunión, el Cerco de Jericó concluyó, dejando en la comunidad un profundo espíritu de renovación y esperanza, con la promesa de volver el próximo mes para continuar fortaleciendo la vida de oración en la parroquia.




