Evangelio, lecturas y comentario de hoy – 21 de octubre – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (5,12.15b.17-19.20b-21):
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud. Por el delito de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte, por culpa de uno solo. Cuanto más ahora, por un solo hombre, Jesucristo, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la justificación. En resumen: si el delito de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la justificación y la vida. Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos. Si creció el pecado, más desbordante fue la gracia. Y así como reinó el pecado, causando la muerte, as! también, por Jesucristo, nuestro Señor, reinará la gracia, causando una justificación que conduce a la vida eterna.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 39,7-8a.8b-9.10.17
R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tú voluntad
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.
«–Como está escrito en mi libro–
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.
Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»
los que desean tu salvación. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,35-38):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.»
Palabra del Señor
Comentario
Durante la misa matutina del 21 de octubre de 2014 en la Capilla de la Domus Sanctae Marthae, el Papa Francisco reflexionó sobre la esperanza cristiana como una virtud esencial en la vida del creyente. Inspirado en el Evangelio de san Lucas (12, 35-38), el Santo Padre recordó que los cristianos están llamados a vivir en actitud de espera vigilante, confiando en un Dios que no abandona.
El Pontífice explicó que Jesús mismo es “el Señor que viene de las bodas para servir”, y que su servicio nos otorga identidad, pertenencia y nombre. “Sin Cristo no tenemos una identidad”, afirmó Francisco, al recordar las palabras de san Pablo a los Efesios, donde se enseña que Jesús derribó los muros que separaban a los hombres y los unió en un solo pueblo.
El Papa subrayó que Cristo es nuestra paz, el que transforma a los enemigos en amigos y a los extraños en hijos. Por ello, exhortó a los fieles a mantener el corazón abierto y vigilante ante la venida del Señor. “El cristiano es un hombre o una mujer de esperanza —dijo— porque sabe que el Señor vendrá”.
Finalmente, invitó a todos a examinar su propia espera: “¿Cómo espero a Jesús? ¿Espero o no espero su regreso?”. Recordó que quien se encierra en sí mismo, actuando como si fuera su propio dios, termina sin nombre ni ciudadanía. En cambio, quien vive en la esperanza y la confianza en Cristo encuentra su verdadera identidad como hijo de Dios.



