Cardenal Grech: María, imagen de una Iglesia viva y misionera

Ciudad del Vaticano. – En el marco del Jubileo de los Equipos Sinodales y de los Organismos de Participación, el cardenal Mario Grech, secretario general de la Secretaría General del Sínodo, presidió este sábado 25 de octubre de 2025 una vigilia mariana en la Plaza de San Pedro, centrada en la figura de la Virgen María como modelo de fe activa y discernimiento.
En su homilía, el purpurado destacó el aspecto más “actual y joven” de María: su capacidad de ser interlocutora activa con Dios, expresando “objeciones” y “dudas” no por resistencia, sino por el deseo sincero de comprender y cumplir la voluntad divina con audacia y determinación, incluso en los momentos más difíciles.
El cardenal Grech explicó que el estilo sinodal no es una conquista humana, sino un don de Dios, “una puerta abierta por el mismo Señor que podemos atravesar para regresar a nuestra casa”. En ese camino, afirmó, María se convierte en guía, pues encarna plenamente los rasgos de una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa.
Durante la celebración se proclamó el pasaje de la Anunciación, donde la Virgen aparece como imagen de una comunidad que escucha, ora, medita, discierne y actúa. “María no teme dialogar con Dios, ni presentar sus perplejidades —subrayó el cardenal—, porque su fe está enraizada en la confianza y el amor”.
Asimismo, Grech recordó que la Virgen es también modelo de una Iglesia en acción, capaz de percibir las necesidades de los pobres y ponerse en camino para servir, como lo hizo al visitar a su prima Isabel. Citando a san Pablo VI, señaló que la acción eclesial es un “prolongamiento de la solicitud de María”, expresión de una fe que se traduce en obras concretas de amor.
El secretario general del Sínodo exhortó finalmente a ponerse “en la escuela de María”, quien —como enseña la constitución Lumen gentium— es “imagen e inicio” de la comunidad eclesial. Ser una Iglesia verdaderamente sinodal, añadió, implica dar hogar y voz a cada vocación, reconociendo que cada una es un don para la comunidad y parte de un tejido vivo, abierto y generativo.
La vigilia concluyó con las Letanías de la Virgen María, la lectura del profeta Isaías, un homenaje a la Madre de Dios, la oración de los fieles y el rezo del Padre Nuestro, en un clima de profunda devoción y esperanza compartida.
