«No se le quita nada, pero no debe agregársele lo que no quiso para sí»

La Virgen María nos conduce al centro, que es Cristo. Esta es la esencia del mensaje pastoral que busca transmitir la reciente Nota del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, la cual aclara los títulos marianos para fortalecer la fe y el amor hacia la Madre de Dios sin opacar el papel único de Jesucristo.
El documento, presentado bajo el título «Mater Populi Fidelis» (María, Madre del Pueblo Fiel), aborda específicamente la cooperación de María en la obra de la salvación. Con un tono sereno y pedagógico, las autoridades eclesiales explican que, si bien María es «tesoro de la Iglesia», «refugio y esperanza», su cooperación fue siempre «subordinada» a la de Cristo. Por este motivo, se prefiere usar los términos bíblicos y tradicionales de «colaboradora» o «cooperadora», evitando el de «corredentora» para no generar confusión y no colocarla «al mismo nivel que Jesús».
La Nota surge como respuesta a múltiples consultas recibidas en la Santa Sede. Su objetivo principal es afirmar con claridad el lugar único e irrepetible de María en el plan de Dios, recordando que «todo lo que María es, lo es por su Hijo Jesucristo». La orientación invita a los fieles a contemplar a la Madre que, con su «Sí», aceptó ser la Madre del Salvador y que siempre señala hacia Él, como lo hizo en las bodas de Caná: «Hagan lo que Él les diga».




