El Papa León XIV en el 125º aniversario de San Anselmo: “Pongamos a Cristo en el centro de nuestra vida y misión”

El Santo Padre presidió la Santa Misa en la Iglesia de San Anselmo all’Aventino, recordando el legado benedictino y la llamada a vivir la fe con profundidad, unidad y servicio.
Una celebración de gratitud y esperanza
En la festividad de San Martín, este 11 de noviembre de 2025, el Papa León XIV presidió la Santa Misa con motivo del 125º aniversario de la Dedicación de la Iglesia de San Anselmo en la colina Aventina, en Roma.
El templo, impulsado por el Papa León XIII a fines del siglo XIX, nació con el deseo de fortalecer la presencia benedictina en la Iglesia universal y de promover la unidad espiritual dentro de la Confederación Benedictina.
“El monacato ha sido siempre un faro de oración, trabajo y caridad”
Durante su homilía, el Santo Padre evocó los orígenes de la tradición monástica y su papel transformador a lo largo de los siglos:
“El monacato, desde sus inicios, ha sido una realidad pionera que ha impulsado a hombres y mujeres valientes a establecer centros de oración, trabajo y caridad en los lugares más remotos e inaccesibles, transformando zonas desoladas en tierras fértiles y prósperas, sobre todo espiritualmente.”
Y añadió con gratitud:
“El monasterio se ha convertido en un lugar de crecimiento, paz, hospitalidad y unidad, incluso en los periodos más oscuros de la historia.”
“Poner a Cristo en el centro de nuestra existencia”
Ante los desafíos del mundo actual, León XIV invitó a los fieles a redescubrir la fuente de toda esperanza:
“Podemos responder a las exigencias de la vocación que hemos recibido únicamente poniendo a Cristo en el centro de nuestra existencia y nuestra misión, comenzando con ese acto de fe que nos lleva a reconocerlo como Salvador.”
El Papa subrayó que esta experiencia de fe se concreta en la vida monástica a través de la oración, la lectio divina, la investigación y la pastoral, recordando que todo debe orientarse a ser, como decía San Benito, “una auténtica escuela del servicio del Señor”.
“San Anselmo debe ser un corazón palpitante del mundo benedictino”
El Santo Padre describió el conjunto del monasterio, el ateneo y el instituto litúrgico como una unidad viva al servicio de la Iglesia:
“He pensado en el complejo en el que nos encontramos como una realidad que debe aspirar a convertirse en un corazón palpitante en el gran cuerpo del mundo benedictino, con la iglesia en su centro.”
Recordando las palabras de San Juan Pablo II en su visita a San Anselmo, citó:
“San Anselmo nos recuerda que el conocimiento de los misterios divinos no es tanto un logro del genio humano, sino un don que Dios concede a los humildes y creyentes.”
“La Iglesia es una puerta abierta a lo eterno”
Al reflexionar sobre el significado de la Dedicación de una iglesia, el Papa León XIV afirmó:
“La Dedicación es el momento solemne en que un edificio sagrado se consagra como lugar de encuentro entre el espacio y el tiempo, entre lo finito y lo infinito, entre el hombre y Dios: una puerta abierta a lo eterno.”
Citando la Constitución Sacrosanctum Concilium, recordó que la Iglesia “es humana y divina, visible e invisible, ferviente en la acción y dedicada a la contemplación”, llamada a ser signo de comunión y esperanza en medio del mundo.
“Este templo será un lugar de alegría y comunión”
En la conclusión de su homilía, el Papa exhortó a los fieles a compartir con generosidad el amor recibido de Cristo:
“Estamos llamados a buscar a Jesús y a llevarlo a todos los que encontremos, agradecidos por los dones que nos ha concedido y, sobre todo, por el amor con el que nos ha precedido. Este templo se convertirá entonces, cada vez más, en un lugar de alegría, en el que experimentaremos la belleza de compartir con los demás lo que hemos recibido gratuitamente.”
