¿Quién fue el padre Ernesto Baltazar Hernández Vilchis? La Diócesis de Cuautitlán confirma su fallecimiento y pide respeto durante las investigaciones

La Diócesis de Cuautitlán (México) confirmó que el cuerpo hallado la madrugada del 12 de noviembre corresponde al presbítero Ernesto Baltazar Hernández Vilchis, sacerdote ampliamente apreciado en la comunidad de Tultepec, en el Estado de México. A través de un comunicado oficial, la Iglesia mexicana agradeció a Dios por su vida y pidió respeto y prudencia durante el proceso de investigación que llevan adelante las autoridades.
Bajo la guía de Monseñor Efraín Mendoza Cruz, obispo de Cuautitlán, la diócesis solicitó a los fieles y a los medios de comunicación evitar especulaciones o la difusión de información sensible, en consideración a la memoria del sacerdote y al profundo dolor que atraviesan su familia y su comunidad parroquial.

El padre Ernesto, de 43 años, había sido reportado como desaparecido el 27 de octubre de 2025, fecha en que fue visto por última vez en la colonia Ampliación La Piedad, en Tultepec. La denuncia formal presentada el 31 de octubre activó una amplia búsqueda que mantuvo en oración y preocupación a la Iglesia local.
Un pastor cercano, alegre y entregado

El presbítero Ernesto Baltazar dedicó más de dos décadas a su ministerio sacerdotal dentro de la Diócesis de Cuautitlán. Fieles de distintas comunidades mexicanas lo recuerdan como un hombre cercano, sonriente y siempre dispuesto a acompañar, características que marcaron profundamente su servicio pastoral.
A lo largo de su misión estuvo al frente de diversas parroquias: San Pedro Apóstol en Nicolás Romero, San Bartolomé en Hueypoxtla, San Judas Tadeo en Tultitlán y la Parroquia de Hacienda de Cuautitlán. En la etapa final de su ministerio, ejerció como párroco de La Santa Cruz en Tultepec, donde su presencia se convirtió en un referente espiritual y comunitario.
Una realidad que interpela también a América Latina
Desde Paraguay, esta noticia llega como un recordatorio de los desafíos que enfrentan muchas comunidades en América Latina, donde la violencia y las desapariciones afectan también a familias creyentes y agentes pastorales. La Iglesia mexicana pidió oraciones por el eterno descanso del padre Ernesto y por el consuelo de sus seres queridos, expresando su cercanía hacia todas las comunidades que sufren situaciones similares.
La diócesis encomendó su alma “a la misericordia de Dios” e invitó a mantener la esperanza, la oración y el compromiso por una sociedad donde la dignidad humana sea siempre respetada.



