El Papa León XIV llama a los jóvenes a “reiniciar la economía” desde el Evangelio

El Papa León XIV llama a los jóvenes a “reiniciar la economía” desde el Evangelio y la perspectiva de los descartados
Ciudad del Vaticano, 26 de noviembre de 2025 — En un mensaje profundamente espiritual y a la vez valientemente contemporáneo, el Santo Padre León XIV dirigió un saludo y una reflexión a los jóvenes participantes del Encuentro Mundial de la Economía de Francisco, reafirmando el papel irremplazable de las nuevas generaciones en la transformación ética y espiritual del sistema económico global.
Desde el inicio, el Papa subrayó que los jóvenes son quienes están más en contacto con las “cosas nuevas” en las que la humanidad deposita su futuro, razón por la cual su encuentro adquiere un valor significativo para la Iglesia universal. Esta convocatoria —expresó— no solo se sitúa en el corazón, sino en el seno de la comunidad eclesial, llamada a engendrar en la fe y el amor propuestas que fermenten la realidad económica con la fuerza del Evangelio.
El espíritu de Asís y el legado del Papa Francisco
El Santo Padre situó este encuentro dentro del camino iniciado por san Francisco de Asís y actualizado en nuestra época por el Papa Francisco, de quien recordó con gratitud su reciente fallecimiento “en el día y en el aroma de la Pascua”.
León XIV invitó a los jóvenes a custodiar creativamente el legado espiritual y social del Pontífice argentino, destacando su ardiente deseo de una economía que produzca bienestar material y espiritual sin generar descartes. Recordó, además, un mensaje dirigido por Francisco a los jóvenes el año pasado, exhortándolos a vivir su vocación con fidelidad para que sus vidas florezcan y dejen historias dignas de transmitir a las futuras generaciones.
Una red que dice “no” a la resignación
El Papa definió a la comunidad mundial reunida en la Economía de Francisco como una red de amistad y trabajo que se opone a la resignación. Este tejido humano —afirmó— puede inspirar a otros jóvenes a abandonar la indiferencia, superar metas reducidas a intereses personales o grupales y abrazar el bien común, siguiendo el camino del Reino de Dios y su justicia.
A los participantes los alentó a reavivar los sueños, recuperar la oración, valorar el estudio y el trabajo, y pensar juntos como energías reales de renovación social y espiritual.
“Reiniciar la economía”: dignidad, justicia y caminos nuevos
El mensaje profundizó en el lema del encuentro: “Reiniciando la Economía”. Para el Papa León XIV, reiniciar no significa simplemente activar una máquina productiva, sino devolver vida a las personas, a las comunidades y al planeta. Reiniciar implica:
- Liberarse de las cadenas de la injusticia,
- Restaurar lo dañado,
- Crear espacios donde cada persona pueda respirar dignidad y esperanza.
El Papa recordó su reciente encuentro con los Movimientos Populares, en el que invitó a mirar las “cosas nuevas” desde la periferia, siguiendo el espíritu de la Rerum Novarum de León XIII. Insistió en que solo una economía despojada de privilegios y capaz de mirar a los descartados —“los leprosos de hoy”— puede llamarse auténticamente economía “de Francisco”.
Citó además al monje benedictino Ghislain Lafont, quien hablaba del principio de pequeñez, según el cual “el motor de la historia no es el poder, sino la pobreza”, recordando que los cambios verdaderos nacen de los elementos débiles.
Una llamada a la coherencia evangélica
El Papa León XIV exhortó a los jóvenes a demostrar con su vida, estudio y trabajo las deficiencias de un sistema que agranda las desigualdades y olvida a los vulnerables. Los invitó a colaborar con Dios en el cumplimiento de sus sueños para la humanidad, derribando muros y prejuicios para que florezca la paz.
Para que su labor no se reduzca a acciones pasajeras, los llamó a nutrir su espíritu, volviendo a la Sagrada Escritura como el lugar donde Dios sigue hablándonos e inspirando visiones capaces de transformar la historia. Solo así —dijo— podrán ser buenos emprendedores y economistas, comprendiendo la “economía divina” que guía a los santos y testigos que acompañan el caminar de la Iglesia.
Final: una exhortación a caminar juntos
El mensaje concluyó con un fuerte llamado a la esperanza y a la misión compartida:
“Queridos jóvenes, ¡adelante! ¡Avancemos juntos!”
Finalmente, impartió su bendición a todos los participantes, pidiendo a Dios que los acompañe en su compromiso de construir una economía verdaderamente humana, fraterna y evangélica.



