La Santa Sede

El Papa León XIV invita a redescubrir el silencio, la esperanza y la defensa de la vida ante el Pesebre y el árbol de Navidad

Durante un encuentro con las delegaciones que donaron el Pesebre y el árbol de la Plaza de San Pedro, el Santo Padre subrayó el valor del misterio de la Encarnación, la esperanza cristiana y el compromiso por la paz y la vida humana.

Un gesto de fe que une arte, tradición y espiritualidad

En el Aula Pablo VI, el lunes 15 de diciembre de 2025, el Papa León XIV recibió a las delegaciones responsables de la donación del Pesebre del Aula Pablo VI y del árbol que adornan la Plaza de San Pedro durante el tiempo de Navidad. En un clima de gratitud y recogimiento, el Santo Padre destacó el significado de estos signos navideños que acompañan la peregrinación de fieles de todo el mundo.

El Papa expresó su agradecimiento a la Diócesis de Nocera Inferiore-Sarno, de donde proviene el Belén de la Plaza, valorando una obra que integra arte y fe, evocando lugares emblemáticos de esa región italiana y recordando la herencia espiritual de santos y siervos de Dios que allí vivieron.

El Belén: Dios que se acerca a la humanidad

Al contemplar el pesebre, el Papa León XIV recordó que el Belén anuncia el misterio de un Dios que se hace cercano, humilde y pequeño. “En la pobreza del pesebre de Belén contemplamos un misterio de humildad y amor”, afirmó, subrayando que esta representación invita a redescubrir el silencio, la oración y la comunión con Dios en medio de la vida cotidiana.

El Santo Padre señaló también a la Virgen María como modelo de silencio adorador, capaz de acoger y meditar el misterio de Dios en el corazón, actitud esencial para vivir auténticamente la Navidad.

El árbol de Navidad, signo de vida y esperanza

Junto al Pesebre, el Papa se refirió al gran abeto proveniente de los bosques del Tirol del Sur, símbolo de vida que no se apaga y de esperanza que permanece incluso en los momentos más difíciles. Las luces del árbol —dijo— remiten a Cristo, luz del mundo, que vence las tinieblas y guía el camino de la humanidad.

El Pontífice agradeció a la diócesis de Bolzano-Bressanone y a las autoridades civiles y eclesiales de la región por este gesto que embellece la Plaza de San Pedro y transmite un mensaje universal de esperanza.

Un Pesebre que proclama la defensa de la vida

Especial mención recibió el pesebre instalado en el Aula Pablo VI, procedente de Costa Rica y titulado Nacimiento Gaudium. El Papa explicó que las 28.000 cintas de colores que lo componen representan vidas salvadas del aborto gracias al acompañamiento y la oración de organizaciones católicas, constituyendo un fuerte llamado a la protección de la vida desde la concepción.

El Santo Padre agradeció al artista y a la delegación costarricense por este testimonio concreto del Evangelio de la vida, que se integra de modo elocuente en el mensaje navideño.

Un llamado a la paz y al rechazo de toda forma de odio

En la parte final de su discurso, el Papa León XIV invitó a contemplar el Belén y el árbol como signos de fe, fraternidad y paz, elevando una oración por las víctimas de la guerra y la violencia. De manera particular, encomendó al Señor a las víctimas del reciente atentado terrorista en Sídney contra la comunidad judía, condenando con firmeza toda forma de violencia antisemita y exhortando a desterrar el odio de los corazones.

La ternura del Niño Jesús, fuente de bendición

Concluyendo su mensaje, el Santo Padre deseó que la ternura del Niño Jesús ilumine la vida de todos y que el amor de Dios permanezca vivo en los corazones, como las ramas siempre verdes del árbol de Navidad. Finalmente, impartió su bendición apostólica a los presentes y a sus familias, confiándolos a la protección maternal de la Santísima Virgen María.

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