“Dios nunca cierra la puerta al hombre”: cierre de la Puerta Santa del Jubileo 2025 en San Pablo Extramuros

Durante la celebración por el cierre de la Puerta Sagrada del Año Jubilar 2025, el cardenal arcipreste James Michael Harvey recordó que Dios permanece siempre abierto al encuentro con el ser humano y llamó a la Iglesia a ser testigo creíble de esperanza en un mundo herido por la división.
Un gesto que trasciende lo material
Este sábado 28 de diciembre, en la Basílica Papal de San Pablo Extramuros, se celebró el rito del cierre de la Puerta Sagrada del Año Jubilar 2025 el ultimo antes del Cierre del Jubileo en la Basílica de San Pedro que será presidida por el Santo Padre en el día de la Solemnidad de la Epifanía del Señor. En su homilía, el cardenal arcipreste James Michael Harvey subrayó que la Puerta Santa fue “mucho más que un pasadizo material”, al convertirse en un verdadero umbral espiritual, signo del encuentro entre Dios y el hombre.
“Dios nunca cierra la puerta al hombre; es el hombre al que se llama a través de ella”, afirmó el purpurado, destacando el profundo significado de este gesto jubilar vivido por millones de fieles como un acto de confianza y de retorno a lo esencial de la fe.
Camino penitencial y regreso al Padre
El cardenal recordó que la tradición de la Iglesia vincula siempre la Puerta Sagrada al camino penitencial, como un signo concreto de conversión, reconciliación y regreso a la comunión plena con Dios. Cruzarla implicó dejar atrás lo que pesa en el corazón, reconociendo que la salvación no nace de la autosuficiencia, sino de la humilde entrega al Señor.
Este simbolismo, señaló, conserva intacta su fuerza espiritual y sigue interpelando a los creyentes de hoy.
Una Iglesia llamada a ser signo de esperanza
En un contexto marcado por “la división, los temores y la perversión”, el cardenal Harvey destacó la responsabilidad que se abre tras el cierre de la Puerta Santa. La Iglesia —dijo— está llamada a ser “un signo humilde pero brillante de la presencia de Dios” y un testimonio creíble de esperanza para el mundo.
Puertas que permanecen abiertas
Al concluir la celebración, el arcipreste elevó una invocación para que, al cerrarse la Puerta Sagrada, permanezcan abiertas en los corazones de los fieles las puertas de la fe, la caridad y la esperanza, así como la puerta de la misión.
Confiando la Iglesia a la intercesión del apóstol san Pablo y a la acción del Espíritu Santo, recordó que el camino eclesial continúa a lo largo de la historia bajo la guía del Sucesor de Pedro, con la certeza de que “la esperanza no decepciona, porque el Señor es fiel a sus promesas”.

