El Papa León XIV invita a cerrar el año con gratitud, conversión y esperanza cristiana

En la Audiencia General del último día de 2025, el Santo Padre llamó a poner el año vivido en manos de Dios, agradecer los dones recibidos y renovar el compromiso cristiano a la luz del Jubileo y del misterio de la Navidad.
Una Audiencia marcada por el final del año y del Jubileo
En la Plaza de San Pedro, este miércoles 31 de diciembre de 2025, el Papa León XIV presidió la Audiencia General en el contexto del cierre del año civil, cerca del final del Jubileo y en pleno tiempo de Navidad. En su catequesis, inspirada en la carta de san Pablo a los Efesios (Ef 3,20-21), el Pontífice invitó a los fieles a vivir este momento como una ocasión de reflexión, agradecimiento y confianza en la Providencia divina.
El Santo Padre recordó que el año que concluye estuvo marcado tanto por la alegría de la peregrinación jubilar de miles de fieles como por el dolor causado por la muerte del Papa Francisco y los conflictos armados que continúan afectando a numerosas regiones del mundo.
El Te Deum: alabanza y gratitud ante Dios
En este marco, el Papa destacó el sentido del solemne canto del Te Deum, que la Iglesia entona tradicionalmente en la tarde del 31 de diciembre para agradecer al Señor por los beneficios recibidos. Citando a su predecesor, subrayó que esta liturgia introduce a los fieles en una atmósfera distinta a la del mundo: la de la alabanza, el asombro y el agradecimiento sincero.
León XIV animó a vivir este momento como una oportunidad para hacer un examen de conciencia, reconocer las propias faltas y pedir perdón por no haber sabido responder plenamente a los dones y talentos confiados por Dios.
Peregrinos en camino hacia la meta eterna
El Santo Padre reflexionó también sobre dos signos centrales del Jubileo: el camino del peregrino y la meta final. Recordó que la vida cristiana es un viaje cuyo destino último es el encuentro con Dios y la comunión eterna con Él. En este sentido, evocó las palabras de san Pablo VI, quien definía el Jubileo como un acto de fe orientado a la esperanza de la vida futura.
Asimismo, destacó el significado del paso por la Puerta Santa, vivido por tantos fieles como expresión del “sí” a una vida nueva, transformada por el perdón, la gracia y el compromiso con el amor al prójimo.
La Navidad, anuncio de alegría y misericordia
A la luz del misterio de la Navidad, el Papa recordó las palabras de san León Magno, quien veía en el nacimiento de Cristo una alegría ofrecida a todos: a los santos, a los pecadores y a los más frágiles. León XIV subrayó que Dios se hizo compañero de camino de la humanidad, asumiendo nuestra debilidad para redimirla y abrirnos a la Vida verdadera.
“Dios es amor”: el mensaje que permanece
En la conclusión de su catequesis, el Pontífice evocó el mensaje central del Jubileo según san Pablo VI, resumido en una sola palabra: amor. Un amor que se manifiesta como misericordia, perdón, vida y esperanza, y que acompaña a los fieles en el paso del año viejo al nuevo.
“Que nos acompañen estos pensamientos —deseó el Papa— en el tránsito hacia el nuevo año y siempre en nuestra vida”.
Saludo a los fieles de lengua española
Dirigiéndose especialmente a los peregrinos de lengua española, el Santo Padre los animó a poner el pasado en manos de Dios para vivir el presente con esperanza y confiar en un futuro lleno del gozo que solo se encuentra en la presencia del Señor.

