A 164 AÑOS DE LA INAUGURACION DEL TEMPLO DE HUMAITA

Hito en la historia nacional y eclesial del Paraguay
P. Wilber Mendoza Figueredo
Monje de San José
(Ilustración de las ruinas a la reconstrucción virtual del templo de Humaitá)
Siguiendo las bien documentadas publicaciones sobre la Fortaleza de Humaitá y su emblemática Iglesia, el 1 de enero fue el aniversario, sumo a todo ese caudal eventos que atañen al interior espiritual de la Iglesia. Sin duda es admirable el trabajo de los hnos. Nakayama, como también el del prof. Felipe Bengoechea R. y tantos otros, con sus aportes tanto en la parte histórica como arquitectónica hasta el desarrollo y recreación digital de lo que fue esta imponente iglesia en el periodo conocido como de apogeo del viejo López, donde se contaba con numerosos expertos europeos, entre ellos el arquitecto e ingeniero militar Francisco Wisner de Morgenstern natural de Hungría.
Cotejando varias fuentes sabemos que la misma estuvo dedicada a San Carlos Borromeo, y esto debido a que el santo hace referencia al patrono del entonces presidente de la República del Paraguay, que había nacido un 4 de noviembre de 1790, día de San Carlos Borromeo.
LOS OBISPOS DEL PARAGUAY INDEPENDIENTE
El periodo constitucional de Don Carlos había restaurado las relaciones del estado paraguayo con la Santa Sede que había sido bloqueada por el Dr. Francia. Fruto de esta reapertura significó también un replanteamiento del antiguo Regio Patronato Indiano por una nueva alianza con el gobierno independiente dando continuidad en nuevos términos al régimen anterior. Con este concordato, el gobierno paraguayo había propuesto candidatos al obispado del Paraguay cuya sede era siempre Asunción. De esta forma fueron nombrados los cuatro primeros obispos paraguayos entre ellos Fray Basilio Lopez, ofm (hno de don Carlos) y como su auxiliar Mons Marco Antonio Maiz. Ambos fueron consagrados en Cuiaba (Brasil) por Mons Jose A. de los Reyes en 1845.
En Villa Oliva, mientras predicaba en una misa de Confirmaciones, murió inesperadamente Mons Maiz. Fue propuesto en su lugar el pbro Juan Gregorio Urbieta, oriundo de Villeta en diciembre de 1853. Tras varias tratativas fue ordenado obispo por Mons Basilio López en Asunción en mayo de 1857 y ocupó el cargo de obispo del Paraguay en octubre de 1860.
Cabe decir que el gobierno de don Carlos no sólo se preocupó de restablecer relaciones con la Santa Sede sino que además proveyó de cuanto fuera necesario para la vida de la fe católica en el Paraguay independiente; de esta forma reabrió el Seminario, dotó de maestros, construyó iglesias principalmente en Asunción (Catedral, Santísima Trinidad, Recoleta y otras) y la que vendría a ser una especie de iglesia castrense: San Carlos de Humaita, porque junto a ella y su pequeño poblado se levantaba en la entrada por rio al Paraguay la más formidable defensa militar, levantada en aras de la defensa de la soberanía nacional.
LA IGLESIA DE HUMAITA
Construida e inaugurada durante el gobierno de Don Carlos Antonio López, fue diseñadas y construidas por el arquitecto húngaro Francisco Wisner de Morgenstern. En el conjunto del desarrollo arquitectónico paraguayo era considerada única por sus inauditas proporciones. Arquitectónicamente entre sus características se puede saber que la planta era de cruz latina, asemejándose a las antiguas basílicas romanas siguiendo su simetría, accesos, una explanada, la columnata, ábsides, o cámara posterior, además de un espacio para el coro, el altar, etc.
Según los estudiosos tanto las técnicas y métodos constructivos eran similares a las iglesias de Asunción, en la que prevalecieron características del arte franciscano, aunque según una carta fidedigna de la época refiere que “muchas partes de los ornamentos y reliquias sagradas han sido embarcadas en el puerto de Coratei y sacado de los templos de las Misiones”. (1)
¿COMO FUE LA INAUGURACION?
Cronistas del acontecimiento nos narran:
Tres cuerpos de músicos alegraron el momento con las notas vibrantes de las piezas predilectas del pueblo: eran las bandas «Pytá», «Para-í» y «Muhá», dirigidas por el maestro Dupuy, contratado en Francia por Francisco Solano López, y los sub-directores sargentos Odriosola, Lid, Guerrero y Cleto.
A las 4 y 30 de la tarde el Presidente de la República Don Carlos; como su pueblo le llamaba en tono filial, con su hija Rafaela y algunos dignatarios, apeábase de su coche frente a los malecones, donde estrechó algunas manos amigas en medio de una entusiasta ovación popular. Luego se embarcó en el «Tacuarí», lo cual hizo en compañía del Coronel Mayor de Plaza, don Venancio López.
La flota destinada al transporte de los peregrinantes se componía de las siguientes embarcaciones: cañonera «Tacuarí», al mando del Capitán Ignacio Meza, en la que viajaban don Carlos y su familia (su esposa doña Juana Carrillo y sus hijas Inocencia y Rafaela) más su séquito; el «Olimpo», comandado por el Teniente Andrés Herrero, vapor muy lujoso en que tomaron pasaje el anciano Obispo Urbieta y el clero; el «Río Blanco», buque de alta mar que se llenó de la flor y nata de la sociedad asunceña, destacándose la presencia de doña Elisa Alicia Lynch con sus pequeños hijos; la de doña Prudencia Barrios con la hermosa Panchita Garmendia; doña Bernarda Peña de Barrios con sus hijas Bernardina, Consolación, Oliva y Dolores; doña Margarita Barrios de Valdovinos con su elegante hija Encarnación; doña Ana Peña de Velilla acompañada de sus jóvenes hijas Asunción y Mercedes, y muchas otras.
Formaban también los vapores «Río Apa», «Mbotetey», «Jejui» y «Paraná», los tres primeros con pasajeros igualmente distinguidos, mientras en el «Paraná» tomaron ubicación las gentes del pueblo. Las distintas bandas de músicos estaban distribuidas en las diferentes embarcaciones.
A la hora 10 de la mañana siguiente, los barcos fondearon frente a Humaitá. La batería «Londres» saludó con la salva de ordenanza, y los veintiún cañonazos fueron contestados por otros tantos desde los vapores. Luego S.E. bajó a tierra, donde fue recibido por su hijo el Brigadier Don Francisco Solano López, a quien acompañaban los jefes militares y las autoridades civiles de la villa. Por la tarde hubo ejercicios militares, juegos y retretas en la plaza de armas, ubicada al costado de la nueva iglesia. Cohetes y bombas de fiesta cruzaban el aire en todas direcciones, hasta la media noche.
A las 7 de la mañana del día 30, mientras la población despertaba al toque de campanas y de marchas, el «Olimpo» salió con destino a Corrientes, llevando la misión de invitar al gobernador de aquella provincia, Presbítero doctor José N. Rolón.
Detalles más precisos de la Iglesia se la debemos al mismo, entonces Brigadier General Francisco Solano López, quien entregó al Presidente de la República, Don Carlos Antonio López, el parte relativo al estado de la iglesia que iba a ser inaugurada.
El tenor de dicho documento es el siguiente:
«Cuartel General en Humaitá, Diciembre 30 de 1860.
Exmo. Señor Presidente de la República
El abajo firmado General en Jefe del Ejército Nacional, tiene el honor de participar a VE. que se halla concluido el nuevo Templo que con el competente permiso de V.E. se ha editado en este campo.
La forma, construcción, capacidad, y orden del nuevo Templo, es como sigue:
Tiene de largo cincuenta y seis varas de frontis al mojinete, y de ancho veinte y una varas. Tiene el frontis siete arcos que dan comunicación a la iglesia y los corredores. En el frontis se hallan colocadas tres torres, la del medio tiene treinta y cinco varas de alto y cinco en cuadro: la torre del medio está sostenida por cuatro arcos que dejan libre la entrada al Templo, y un arco en cada costado de los laterales que les da comunicación con los corredores
Se han fundido en el Arsenal Nacional y son prontas a colocarse ocho campanas por mitad para las dos torres laterales: la de San Carlos es de veinte quintales: las demás disminuyen de peso a proporción. No se han colocado a causa de no hallarse bien seca la obra de material que las ha de recibir.
En el interior de la iglesia tiene cuarenta y cinco varas de largo desde la puerta principal hasta el mojinete del altar mayor, y diez y nueve varas de ancho: catorce columnas de material sólido de nueve y cuarta varas de alto desde el suelo hasta el cielo raso, dividen las tres naves del Templo:
La nave principal tiene siete varas de ancho, y las laterales a seis varas; en cada una de las expresadas catorce columnas se ha colocado en bulto de Santo, los que con otros dos bultos que se hallan en los ángulos centrales de los dos colaterales principales hacen el total de diez y seis Santos.
El Templo tiene tres puertas a la entrada principal: dos puertas trasversales; ocho ventanas con rejas de fierro por mitad en cada costado: arriba de las tres puertas del frente se halla colocado el coro a seis varas del piso: tiene de ancho cuatro varas y de costado diez y nueve: se sube por una puerta a la torre del medio.
Recibe luz por dos ventanas al Sud y Norte: el coro está sostenido por dos columnas y dos medias columnas en los costados Norte y Sud adonde se hallan dos escaleras de madera para subir a él.
La Sacristía tiene diez y nueve varas de un costado a otro, y cuatro de ancho con dos puertas y cuatro ventanas: dos contra Sacristía de cuatro varas y media de largo y cinco tercia varas de ancho con dos puertas cada una que dan comunicación al altar mayor y el corredor.
En la nave principal de la iglesia se halla colocado el altar mayor: es todo dorado, y allí está colocado el patrón de la iglesia San Carlos Borromeo en conformidad al deseo manifestado por el Ejército, y la patrona Santa Rosa de Lima: hay cuatro altares laterales bajo diferentes advocaciones.
Las tres naves del Templo se hallan cubiertas con tejas de losa, y los corredores de azotea.
El peristilo de la iglesia en los tres costados Norte, Este y Sud está cerrado con treinta y tres columnitas de material firme de una y media vara de alto unido con cadenas: en el frente del Templo se halla el atrio en treinta y tres varas en cuadro. La distancia del Templo al puerto principal es de trescientas varas en consideración a la fragilidad de las barrancas.
Esta relación es conforme a la minuta presentada al infrascrito General en Jefe por el Capitán de Infantería ciudadano Luis González, encargado de los trabajos del Templo.
En conclusión de este relato el infrascrito hace presente a VE. que están prontos los ornamentos y vasos sagrados necesarios para el culto público a fin de que VE. se digne mandar lo que hay lugar.
El abajo firmado aprovecha con placer esta ocasión para saludar a V.E. con el más profundo respeto».
Firma: Francisco S. López
En resumen, según crónicas y fuentes que contamos, la inauguración de esta Iglesia con su Fortaleza militar fue todo un acontecimiento que convocó a las autoridades y familias más nobles de la capital, así como también a las autoridades y familias distinguidas de la provincia hermana de Corrientes.
Prácticamente toda la flota naval asuncena se puso en marcha aguas abajo para traer a toda la comitiva e invitados ilustres y al clero paraguayo. El 1 de enero se procedió a la inauguración y bendición de la Iglesia. El testigo de nombre Pascual y amigo de un notable de nombre Lázaro nos cuenta su impresión:
“Únicamente entonces pudimos admirar el hermoso templo: pintado por fuera con colores pomposos, cimentado sobre una magnífica explanada y a cierta distancia de la ribera, su fachada principal mira hacia el oeste, tiene esta fachada muchas puertas que dan acceso a un magnífico corredor; sobre los arcos de las primeras puertas hay una figura triangular en relieve, cuyas puntas tocan con los extremos laterales del templo, tres preciosas y elegantes torres coronan la fábrica en cuyo medio centro está colocado un reloj.
Conforme se entra se ven tres naves divididas por pilares, al pie de uno de los cuales mirando hacia el centro hay siempre una imagen de escultura, de madera, del tamaño natural, perfectamente modelada, además del altar en forma de una media naranja hay cuatro retablos, dos de ellos hechos por artistas paraguayos. Las campanas no están colocadas en su lugar, según dicen algunos, por la defectuosa construcción de la torre, por su desmesurado tamaño, según otros.”
Además de esta carta, citada por los principales historiadores, contamos también con el testimonio del P. Silvio Gaona que si bien coincide con la fecha de inauguración sin embargo, este tal Pascual anota el día 5 de enero como fecha de la Dedicación y Consagración de la Iglesia, acto solemne y litúrgico propio de la iglesia con lo cual quedaba solemnemente dedicado al culto divino. Sobre esta fecha refiere:
“… el 3 (de enero) el General (Francisco Solano) dio un banquete al Obispo y familiares y demás sacerdotes y el 5 tuvo lugar la consagración del nuevo templo. Ya estaba tan cansado el enfermo y anciano Obispo que tuvo que retirarse después de la ceremonia dejando la prédica hecha en guaraní para que todos lo entendiesen a cargo del Presbítero Daniel Sosa, luego siguió un banquete en el Cuartel General, abundando brindis al presidente, al General, al Ejército Paraguayo y al Paraguay, por la tarde hubo maniobras de la Caballería y Escuadrones de Artillería volante pero sin piezas, mandadas por el mismo Brigadier”
REFERENCIAS
Benitez, Luis G. El gobierno de la Diócesis Asuncena. Asunción. Comuneros. 1986
Nakayama Eduardo y Mateo. La Fortaleza de Humaita. La Sebastopol de América. Asunción. Servilibro. 2015
Nakayama Eduardo y Mateo. La Iglesia de San Carlos Borromeo de Humaitá y su reconstrucción virtual. Bs Aires. Universidad de Buenos Aires. 2008.
Bengoechea Rolón, Felipe E. Humaita, estampas de epopeya. Asunción. Don Bosco. 2008
Bendición de la Iglesia de San Carlos de Borromeo, de Humaitá, 1861

1 de enero de 1861.
Efemérides Paraguay.
El 1 de enero del año 1861, se procedió a la Bendición de la Iglesia de San Carlos de Borromeo, de Humaitá.
La Iglesia de San Carlos Borromeo de Humaitá, fue consagrada el 1 de enero del año 1861, por el Obispo Juan Gregorio Urbieta, durante el Gobierno de Carlos Antonio López.
La Iglesia de San Carlos de Borromeo de Humaitá, fue construida e inaugurada durante el Gobierno del Doctor Carlos Antonio López. La obra fue diseñada por el arquitecto húngaro Francisco Wisner de Morgenstern. El nombre de la Iglesia hace referencia al Santo Patrono del entonces Presidente de la República del Paraguay, que había nacido un 4 de noviembre del año 1790, día de San Carlos Borromeo.
La Iglesia, que aún siendo estéticamente más sobria que las otras en el exterior, no difiere en cuanto a la resolución formal y constructiva, y pese a no responder ni enmarcarse exclusivamente en un solo estilo, en éstas Iglesias pueden apreciarse las características del Arte Franciscano. Éste estilo se diferenciaba claramente del Jesuítico, por ser más austera en el exterior, y más rica en el interior. La construcción de la Iglesia de San Carlos de Borromeo de Humaitá, que fuera bendecida el 1 de enero del año 1861, fue diseñada por el ingeniero húngaro, Francisco Wisner de Morgenster, y construida por el arquitecto italiano, Alejandro Ravizza, al igual que muchas otras obras realizadas durante el Gobierno del Presidente, Don Carlos Antonio López. Además, las fortificaciones de Humaitá, formaban parte de un sistema defensivo que protegía el acceso a la Capital de nuestro País por vía fluvial, y que hoy son efímeros testigos de la Historia Paraguaya.
(Compilado).
Imágenes de referencia.




1 de enero de 1869 – Guerra de la Triple Alianza.
Guerra de la Triple Alianza.
Saqueo de la Ciudad de Asunción.
Hecho ocurrido en la Capital de la República del Paraguay, a partir del 1 de enero del año 1869.

Las primeras tropas del ejército brasileño, bajo el mando del General João de Souza da Fonseca Costa, ingresaron a la Ciudad de Asunción, el primer día del año 1869, tomando y haciéndose cargo militarmente de la Ciudad Capital. El saqueo de la Ciudad de Asunción, se inició y fue llevado a cabo, a partir de 1 de enero del año 1869, cuando las fuerzas brasileñas, en el transcurso de la Guerra de la Triple Alianza, ocuparon la capital paraguaya. La Ciudad de Asunción quedó así desierta, y fue evacuada por todos sus pobladores, y entonces vio los excesos de los 30000 soldados al mando de Gastón de Orleans, El Conde d’Eu. Desde el 1 de enero del año 1869, las tropas aliadas ocuparon Asunción, e iniciaron el saqueo de la capital paraguaya. Al anochecer del día 1 de enero, unos 1700 hombres del Ejército Brasilero llegaron a la desértica Asunción. Los edificios y espacios públicos fueron íntegramente tomados, ocupados y saqueados.
Rapiñaron todas las viviendas, la ciudad contaba con casas lujosamente amobladas, ricamente decoradas con objetos de arte, pianos, arañas, además de vajillas y ropas de fina calidad.
También fueron saqueados los muebles de los ministerios del gobierno, los del Palacio del Congreso, y los de la familia López. El mobiliario del Club Nacional, que fue comprado en Europa poco antes de la Guerra; el mobiliario de la casa del Mariscal Francisco Solano López y de la residencia de Madame Elisa Lynch. Los primeros lugares en ser visitados, fueron el Club Nacional, y las residencias del Presidente, de su mujer, y de sus hermanos; Venancio y Benigno e Inocencia, repletas de muebles finos, cuadros de firma, alfombras, espejos venecianos, pianos y vajillas de oro y plata. También fueron saqueadas casas civiles, iglesias, e incluso el cementerio y las tumbas, en búsqueda de joyas.
(Compilado).
Imágenes de referencia.






Gentileza: Paracuaria Litúrgica y Daniel Martino



