Lo que tienes que saber sobre fecundación IN VITRO | Según la Iglesia Católica

La Iglesia reafirma la dignidad de la procreación y rechaza la fecundación in vitro
ASUNCIÓN, septiembre de 2025. – En medio del debate actual en Paraguay sobre el financiamiento estatal de la fecundación in vitro (FIV), la Iglesia Católica recuerda con claridad las enseñanzas de la Academia Pontificia para la Vida, expresadas en su comunicado final de la X Asamblea General celebrada en 2004, titulado “La dignidad de la procreación humana y las tecnologías reproductivas. Aspectos antropológicos y éticos”.
En aquel documento, la Santa Sede advertía que, pese a la difusión global de las técnicas de reproducción asistida, sus resultados han demostrado una baja eficacia médica y un alto costo humano: la pérdida masiva de embriones. La Academia señalaba que estos procedimientos, lejos de responder al verdadero sentido de la medicina, han generado sufrimiento en muchas parejas y han contribuido a una mentalidad peligrosa donde el hijo es visto como un “producto” sujeto a control de calidad y selección eugenésica.
La reflexión subrayaba que cada ser humano es un don de Dios desde la concepción, imagen viva de su amor creador, y que el único contexto digno para el origen de una nueva vida es el acto conyugal, expresión plena del amor esponsal entre el hombre y la mujer. La fecundación in vitro, al separar el inicio de la vida de dicho acto de entrega, reduce el nacimiento a una mera intervención técnica, poniendo en riesgo la dignidad misma del hijo y atentando contra la sacralidad de la vida humana.
El comunicado también advertía que las ARTs (técnicas de reproducción artificial), especialmente en su modalidad heteróloga, introducen la presencia de terceros en la paternidad y maternidad, vulnerando la unidad conyugal y los derechos del hijo. Además, denunciaba que millones de embriones terminan congelados, descartados o utilizados como material de experimentación, configurando lo que llamó una verdadera “matanza de inocentes” en nuestro tiempo.
Si bien la Iglesia reconoce el sufrimiento de las parejas que padecen esterilidad, insiste en que el “deseo de un hijo” no puede transformarse en un “derecho al hijo”. En cambio, alentó a la ciencia a seguir investigando terapias que curen la infertilidad de raíz y a las parejas a abrirse a otras formas de fecundidad, como la adopción y el servicio solidario.
Finalmente, la Academia exhortó a los legisladores católicos a mantener una oposición clara ante leyes que atenten contra la vida humana, recordando que nunca es lícito apoyar normativas injustas, aunque sí se puede obrar para limitar sus daños en el marco de la objeción de conciencia.
Con esta enseñanza, la Iglesia renueva su llamado a los fieles y a la sociedad paraguaya a defender la dignidad de la procreación humana y a rechazar toda práctica que deshumanice el origen de la vida.
