La Santa Sede

El Papa León XIV llama a reconstruir la paz desde la verdad, la dignidad humana y el multilateralismo

En su primer saludo de Año Nuevo al Cuerpo Diplomático, el Pontífice alertó sobre el debilitamiento del diálogo internacional, defendió la vida, la libertad religiosa y los derechos humanos, y renovó el compromiso de la Santa Sede con la paz en los conflictos actuales

Un encuentro marcado por el inicio del pontificado

Ciudad del Vaticano, 9 de enero de 2026. — En el Aula de las Bendiciones, el Papa León XIV recibió por primera vez como Sucesor de Pedro a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, con motivo de la tradicional presentación de los saludos de Año Nuevo. El Pontífice agradeció las palabras del Decano del Cuerpo Diplomático, el embajador George Poulides, y destacó el valor de este encuentro como espacio privilegiado de diálogo y reflexión sobre los desafíos del mundo actual.

En su discurso, el Santo Padre recordó con gratitud el pontificado del Papa Francisco, recientemente fallecido, y subrayó el profundo significado espiritual del Jubileo vivido por la Iglesia, que culminó con el cierre de la última Puerta Santa en la Basílica de San Pedro.

El Jubileo, signo de esperanza para la humanidad herida

El Papa León XIV destacó que millones de peregrinos atravesaron las Puertas Santas durante el Año Jubilar, llevando consigo sufrimientos, preguntas y esperanzas. Recordó que estas puertas simbolizan a Cristo, “nuestro médico celestial”, que asume la condición humana para ofrecer sanación y vida nueva.

Asimismo, expresó su agradecimiento al pueblo de Roma y a las autoridades italianas por la hospitalidad y el esfuerzo conjunto que permitió vivir el Jubileo y las exequias del Papa Francisco en un clima de orden, seguridad y recogimiento.

San Agustín y la lectura cristiana de la historia

En un extenso pasaje de su intervención, el Pontífice retomó la enseñanza de san Agustín y su obra La ciudad de Dios, para ofrecer una clave de lectura del presente. Explicó que la historia se comprende desde la coexistencia de la ciudad terrenal y la ciudad celestial, y que cada persona es responsable de orientar la vida social y política hacia el bien común.

El Papa advirtió sobre los riesgos del orgullo, el nacionalismo exacerbado y las falsas narrativas históricas, señalando que estos factores alimentan los conflictos y socavan la convivencia pacífica entre los pueblos.

Preocupación por la crisis del multilateralismo y el lenguaje

El Santo Padre manifestó su inquietud por el debilitamiento del multilateralismo y el retorno de una diplomacia basada en la fuerza. Alertó que la guerra vuelve a ser presentada como solución, en detrimento del diálogo, el derecho internacional y el respeto a las fronteras.

En este contexto, subrayó la importancia de recuperar el valor del lenguaje claro y verdadero, advirtiendo que la manipulación de las palabras y la ambigüedad semántica dañan el diálogo auténtico y erosionan la libertad de expresión.

Defensa de la vida, la libertad de conciencia y la libertad religiosa

El Papa León XIV reafirmó con firmeza la defensa de la vida humana desde la concepción hasta su fin natural. Condenó el aborto, la eutanasia y la gestación subrogada, señalando que estas prácticas hieren la dignidad de la persona y debilitan el fundamento de los derechos humanos.

Asimismo, defendió la objeción de conciencia como un derecho fundamental y expresó su preocupación por el retroceso de la libertad religiosa en muchas regiones del mundo. Recordó que más de 380 millones de cristianos sufren persecución o discriminación por su fe, e hizo un llamado a proteger este derecho para todas las confesiones religiosas.

Migrantes, presos y familias en el centro de la atención pastoral

El Pontífice recordó que cada migrante es una persona con dignidad inalienable, e instó a que las políticas migratorias no se conviertan en instrumentos de exclusión. También agradeció a los Estados que realizaron gestos de clemencia durante el Jubileo y reiteró su llamado a la abolición de la pena de muerte.

En cuanto a la familia, subrayó su papel insustituible como ámbito de amor y acogida de la vida, alertando sobre su creciente fragilidad y marginación en el sistema internacional.

Un firme llamado a la paz en los conflictos actuales

El Papa León XIV dedicó una parte central de su discurso a los conflictos que afectan al mundo, renovando su llamado al alto el fuego y al diálogo en Ucrania, Tierra Santa y otras regiones marcadas por la violencia. Expresó su preocupación por Venezuela, Haití, Myanmar, Sudán, la región de los Grandes Lagos africanos y diversas zonas de Asia y América.

Reiteró la disponibilidad de la Santa Sede para acompañar iniciativas de paz y recordó que la verdadera paz no se impone por la fuerza, sino que se construye con paciencia, justicia y perdón.

La paz, un bien difícil pero posible

Concluyendo su intervención, el Santo Padre afirmó que la paz sigue siendo un bien posible, aunque exigente. Inspirado en san Agustín y san Francisco de Asís, invitó a la comunidad internacional a cultivar corazones humildes y artesanos de paz, capaces de mirar más allá de los intereses inmediatos y construir un futuro fundado en la verdad, la fraternidad y la esperanza.

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