El Papa León XIV llama a “mirar como Dios mira” para una gestión ética e inclusiva de la salud

Ante participantes del Seminario de Ética en el Gerenciamiento de la Salud, el Santo Padre alertó sobre los sesgos en la inteligencia artificial y pidió priorizar la dignidad humana por encima del lucro.
Un encuentro que se convierte en peregrinación
En la Sala Clementina, este lunes 17 de noviembre de 2025, el Papa León XIV recibió a los participantes del Seminario de Ética en el Gerenciamiento de la Salud, promovido por la Pontificia Academia para la Vida.
El Santo Padre recordó que la visita a Roma, en el marco del Jubileo, convierte el encuentro en una auténtica peregrinación de esperanza, donde la reflexión ética se vuelve “una etapa del camino” que Iglesia y sociedad deben recorrer juntos al servicio del enfermo.
Agradeció especialmente a Mons. Alberto Bochatey y valoró la pluralidad de enfoques y competencias de los presentes, llamados a un diálogo real “en la tarea común del cuidado del enfermo”.
El riesgo de los sesgos en la salud y las nuevas tecnologías
El Papa subrayó un elemento clave para el discernimiento ético: el peligro de los sesgos que pueden infiltrarse en la gestión sanitaria.
Advirtió que, por motivos económicos, políticos o de conveniencia, la inteligencia artificial y las tecnologías digitales pueden ser manipuladas para alterar la percepción de la realidad del paciente y de la sociedad.
Estos sesgos —a veces imperceptibles— pueden generar formas de injusticia, clasificando a las personas según sus costos, enfermedades o tratamientos. El Santo Padre alertó que, cuando esto sucede, “las personas se convierten en objetos, en datos, en estadísticas”.
Cambiar la mirada: ver el bien con amplitud
Frente a este riesgo, León XIV invitó a realizar una conversión de la mirada:
“Mirar como mira Dios”, más allá del lucro inmediato, buscando lo que es mejor para todos.
El Papa llamó a construir una cultura de paciencia, generosidad y solidaridad; a crear lazos y puentes; a trabajar en red y optimizar recursos, para que “todos puedan sentirse protagonistas y beneficiarios del trabajo común”.
Humanizar el servicio: la caricia y la dignidad del otro
El Santo Padre recordó que la ética no puede separarse del encuentro humano.
Dios enseña —dijo— que la visión amplia del bien siempre debe ir acompañada del trato cercano, la caricia y el reconocimiento de la dignidad concreta del enfermo, especialmente en su fragilidad.
Esta combinación de visión profunda y atención humana es, para el Papa, el mejor antídoto para que las estructuras de salud no pierdan de vista lo esencial: proteger y promover el bien que se nos confía.
Un llamado final al servicio fiel
El Papa concluyó pidiendo al Señor la gracia de ser fieles en el servicio sanitario, en un mundo donde la tecnología avanza rápidamente, pero donde la dignidad humana sigue siendo el centro.
“Que el Señor nos ayude a ser fieles en este servicio”, expresó antes de impartir su bendición.

