El Papa León XIV exhorta a los jueces eclesiásticos a custodiar la verdad con caridad

En la inauguración del Año Judicial de la Rota Romana, el Santo Padre subrayó que la justicia canónica debe ser siempre un servicio a la verdad, vivido con amor pastoral y orientado a la salvación de las almas.
Ciudad del Vaticano, 26 de enero de 2026
Un servicio judicial al corazón de la Iglesia
En el marco de la inauguración del Año Judicial del Tribunal Apostólico de la Rota Romana, el Papa León XIV recibió a los prelados auditores y operadores de justicia eclesial en la Sala Clementina del Vaticano. En su primer encuentro oficial con este organismo, el Santo Padre agradeció el valioso servicio que prestan a la misión judicial universal confiada al Sucesor de Pedro.
Inspirándose en la expresión paulina Veritatem facientes in caritate (Ef 4,15), el Pontífice destacó que la administración de justicia en la Iglesia es una auténtica vocación eclesial, llamada a reflejar el rostro de Dios, que es a la vez Amor y Verdad.
Verdad y caridad: una unidad inseparable
El Papa León XIV centró su discurso en la profunda relación entre la verdad propia de la justicia y la virtud de la caridad, recordando que no se trata de principios opuestos ni de valores que deban equilibrarse de modo pragmático, sino de dimensiones intrínsecamente unidas.
Advirtió sobre el riesgo de una compasión mal entendida que, bajo un aparente celo pastoral, relativice la verdad objetiva, debilitando el rigor y la equidad de los procesos canónicos. Al mismo tiempo, alertó contra una afirmación fría y distante de la verdad que ignore la misericordia y el respeto debidos a las personas implicadas.
La justicia canónica al servicio de la salvación
Retomando la enseñanza de san Pablo y de san Juan, el Santo Padre recordó que los jueces eclesiásticos están llamados a ser “colaboradores de la verdad”, subrayando que toda actividad jurídica en la Iglesia debe situarse bajo el principio supremo de la salus animarum, la salvación de las almas.
En este sentido, afirmó que el servicio a la verdad de la justicia constituye una auténtica obra de caridad, ya que busca el bien integral de las personas y su comunión con Cristo y con la Iglesia.
Ética, profesionalidad y confianza de los fieles
El Pontífice destacó que todos los actores del proceso canónico —jueces, abogados, promotores de justicia y defensores del vínculo— deben actuar con honestidad intelectual, competencia técnica y rectitud de conciencia. Subrayó la necesidad de un código ético ejemplar que inspire toda la labor de los tribunales eclesiásticos, evitando enfoques meramente burocráticos.
Asimismo, recordó que los procesos canónicos deben generar confianza en los fieles, quienes tienen derecho a un ejercicio adecuado y oportuno de la justicia, dado que estos procedimientos afectan profundamente a las conciencias y a las vidas.
El juez como servidor de la paz y la comunión
El Papa León XIV señaló que la justicia está inseparablemente unida a la paz y al bien común, afirmando que el juez eclesiástico, al buscar la verdad con imparcialidad, se convierte en un auténtico pacificador que contribuye a la unidad de la Iglesia.
Al referirse a los procesos de nulidad matrimonial, exhortó a un estudio riguroso y fiel al Magisterio del derecho canónico, recordando la importancia de la jurisprudencia de la Rota Romana y del respeto a la ley natural.
Bajo la mirada de María, Espejo de Justicia
Concluyendo su discurso, el Santo Padre animó a los jueces a custodiar la verdad con rigor, pero sin rigidez, y a ejercer la caridad sin omisiones, confiando su misión a la intercesión de la Virgen María, Speculum iustitiae, modelo perfecto de verdad vivida en el amor.
Tras rezar juntos el Padrenuestro, impartió su bendición y expresó sus mejores deseos para el trabajo de todos los operadores de justicia eclesial.


