SANTORAL DEL DÍA 03 FEBRERO | SAN BLAS

San Blas, también llamado San Blasí, fue obispo de la ciudad de Sebaste (actual Sivas, Turquía) en el siglo IV. Según la tradición, antes de su episcopado ejercía como médico y, durante la persecución de Licinio, fue arrestado por el gobernador Agricola. En la cárcel realizó un milagro al curar a un niño que se estaba ahogando con una espina de pescado en la garganta, lo que reveló su don de sanación y su valentía frente a la autoridad pagana. Tras ser sometido a diversas torturas, fue decapitado, y su muerte lo convirtió en mártir de la fe cristiana.
La devoción a San Blas se extendió rápidamente por Oriente y Europa, y su figura se hizo especialmente popular en la Edad Media. La Iglesia le reconoce como protector de los que sufren problemas de garganta y de los que trabajan con lana, los tejedores y los ganaderos; por ello, muchos fieles le invocan para obtener curación de afecciones de la garganta y para proteger sus oficios. En su fiesta, el 3 de febrero, se celebra el “Bendición de San Blas”: el presbítero bendice dos velas cruzadas y las pasa sobre la garganta de los fieles, pidiendo la intercesión del santo para librarlos de todo mal.
Además de su patronazgo sobre la salud y el trabajo, San Blas es considerado patrón de los animales y de los veterinarios, recordando la tradición de que salvó a un lobo atrapado quitándole una espina de la garganta. Su legado de fe, compasión y valentía sigue inspirando a los cristianos, y su memoria se mantiene viva en misas, oraciones y en la colocación de estatuas suyas en puestos de lana y en granjas, donde los fieles buscan su protección y su ejemplo de entrega total a Cristo.



