La Santa Sede

El Camino del Venerable Fulton J. Sheen hacia los Altares: Vaticano aprueba su Beatificación

El Anuncio de un Hito Histórico: La Consolidación de una Fama Sanctitatis

La reciente notificación de la Santa Sede al Obispo de Peoria, Mons. Louis Tylka, trasciende el mero formalismo administrativo de la Curia Romana. La confirmación de que la causa del Venerable Siervo de Dios, Fulton J. Sheen, puede proceder finalmente a la beatificación es, en realidad, un movimiento de calado estratégico para la Iglesia del tercer milenio. En un contexto de «periferias digitales», la figura de Sheen emerge no solo como un recuerdo nostálgico de la «Edad de Oro» de la televisión, sino como la validación eclesial de una metodología: la capacidad de «bautizar» los medios seculares para el anuncio del Evangelio.

Mons. Tylka ha subrayado que este avance, coordinado directamente con el Dicasterio para las Causas de los Santos, reconoce en Sheen a un «pionero» y un «modelo ejemplar de conducta». Para el observador vaticanista, es imperativo distinguir los peldaños de este proceso de canonización:

• Venerable: Estatus alcanzado por Sheen en junio de 2012, tras el decreto de virtudes heroicas del Papa Benedicto XVI, que certifica que el candidato vivió de forma extraordinaria las virtudes cristianas.

• Beato (Beatificación): El estadio actual. Requiere la aprobación de un milagro y permite el culto público limitado a una región o congregación.

• Santo (Canonización): La sentencia definitiva de la Iglesia universal que exige un segundo milagro ocurrido tras la beatificación, inscribiendo al fiel en el canon oficial de los santos.

El Pionero de la «Iglesia en Salida»: De la Academia a los Premios Emmy

La eficacia mediática de Fulton Sheen no fue fruto del azar, sino de una arquitectura intelectual de primer nivel. Antes de ser una estrella de la pantalla, Sheen fue un académico brillante: primer estadounidense en obtener el Premio Cardinal Mercier de Filosofía Internacional en Lovaina (1923), donde además alcanzó el grado de Agrégé con distinción sobresaliente. Su paso por la Sorbona de París y el Angelicum de Roma dotó a su discurso de una profundidad mística capaz de dialogar con la cultura de masas sin diluir el mensaje.

Su ascenso en los medios constituye una cronología sin parangón en la hagiografía contemporánea:

• 1930-1952: A través de The Catholic Hour, capturó una audiencia radiofónica semanal de cuatro millones de oyentes durante dos décadas.

• 1951-1957: Con el programa Life is Worth Living, Sheen revolucionó la televisión. Su estilo —sin guion y profundamente carismático— le permitió alcanzar picos de 30 millones de espectadores semanales, compitiendo directamente en horario estelar con figuras de la talla de Frank Sinatra y Milton Berle.

• Reconocimiento Secular: En 1953, la industria del entretenimiento le otorgó el premio Emmy a la «Personalidad Televisiva Más Sobresaliente». Ante este hito, Sheen, con su característico ingenio, agradeció a sus «guionistas»: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

Este éxito no fue un fin en sí mismo. En 1946, Sheen se unió a la junta directiva de la Catholic Medical Mission Board (CMMB), labor que mantuvo durante tres décadas. Como Director Nacional de la Sociedad para la Propagación de la Fe (1950-1966), transformó su visibilidad en una maquinaria de caridad universal, recaudando millones de dólares para las misiones mundiales y demostrando que el éxito mediático debe ser, ante todo, un instrumento de servicio.

El Escrutinio de la Verdad: Ciencia, Justicia y Rehabilitación

El camino hacia los altares en la era moderna exige un diálogo riguroso entre la fe, la ciencia médica y la justicia civil. La causa de Sheen ha navegado por estas aguas con una resiliencia que solo la auténtica santidad puede sostener.

El eje central de su beatificación es el milagro ocurrido en septiembre de 2010: la restauración de la vida de James Fulton Engstrom. El infante nació sin signos vitales y permaneció 61 minutos sin latidos ni respiración. Tras la conclusión de la investigación diocesana en 2011, los paneles médicos del Vaticano confirmaron unánimemente en 2014 que la recuperación total del niño —sin secuelas cognitivas— carecía de explicación científica, validando así la intercesión de Sheen solicitada por los padres.

No obstante, el proceso enfrentó desafíos de carácter administrativo y reputacional:

• El Conflicto de los Restos (2014-2019): Una disputa jurídica entre las diócesis de Peoria y Nueva York detuvo la causa durante un lustro. El litigio finalizó cuando los tribunales neoyorquinos vindicaron el derecho de los familiares a trasladar los restos del Arzobispo a la Catedral de Santa María en Peoria, evento que se materializó en junio de 2019.

• La Dilatación de Rochester: En diciembre de 2019, la beatificación se pospuso ante las dudas planteadas por la Diócesis de Rochester. Es fundamental precisar, desde el rigor periodístico, que las sospechas sobre un presunto encubrimiento de abusos en 2007 fueron definitivamente desmentidas. Las investigaciones confirmaron que Sheen fue un «modelo ejemplar de conducta cristiana y de liderazgo», despejando cualquier sombra sobre su integridad moral y permitiendo que la Positio recupere su curso natural.

El Legado Permanente: «Un Hijo Leal de la Iglesia»

La relevancia de Fulton Sheen para el siglo XXI se condensa en un encuentro histórico. En octubre de 1979, apenas dos meses antes de su fallecimiento, el Papa Juan Pablo II lo abrazó en la Catedral de San Patricio y le dirigió palabras que hoy resuenan con el peso de una bendición final: «Has escrito y hablado bien del Señor Jesús. ¡Eres un hijo leal de la Iglesia!».

Hoy, la Diócesis de Peoria custodia este legado mediante las «Cinco Fundaciones»: evangelización, discipulado, vocaciones, la Eucaristía y la promoción de la vida de Sheen. Su visión de una Iglesia «en salida» que utiliza la tecnología para sanar la soledad humana anticipó los desafíos del mundo digital actual. Sheen comprendió que el micrófono es un púlpito moderno y que la autenticidad —ese «unscripted» que lo caracterizó— es la moneda de cambio en la evangelización del futuro.

Al final del camino, la elevación de Fulton J. Sheen a los altares no es solo el triunfo de un comunicador, sino el reconocimiento de un hombre que, en medio de las luces del plató, nunca apartó la mirada del Sagrario.

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