EVANGELIO, LECTURAS Y COMENTARIO DEL DÍA 15 DE FEBRERO

6ª SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera Lectura Ecli 15,15-20
Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que agrada al Señor. Él puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras, extenderás tu mano. Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada uno se le dará lo que prefiera. Porque grande es la sabiduría del Señor, él es fuerte y poderoso, y ve todas las cosas. Sus ojos están fijos en aquellos que lo temen y él conoce todas las obras del hombre. A nadie le ordenó ser impío ni dio a nadie autorización para pecar.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial | 118 1-2.4-5.17-18.33-34
R. Felices los que siguen la ley del Señor.
Felices los que van por un camino intacha-ble, los que siguen la ley del Señor. Felices los que cumplen sus prescripciones y lo buscan de todo corazón. R.
Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. ¡Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos! R.
Sé bueno con tu servidor, para que yo viva y pueda cumplir tu palabra. Abre mis ojos, para que contemple las maravillas de tu ley. R.
Muéstrame, Señor, el camino de tus pre-ceptos, y yo los cumpliré a la perfección.
Instrúyeme, para que observe tu ley y la cumpla de todo corazón. R.
Segunda Lectura 1Cor 2,6-10
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.
Hermanos: Es verdad que anunciamos una sabiduría entre aquellos que son personas espiritualmente maduras, pero no la sabiduría de este mundo ni la que ostentan los dominadores de este mundo, condenados a la destrucción.
Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, que él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo; aquella que ninguno de los dominadores de este mundo alcanzó a conocer, porque si la hubieran conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria. Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, «lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman». Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios.
Palabra de Dios.
Evangelio del día
Lectura del Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 5,17-37
•No piensen que vine para abolir la Ley de los Profetas
Jesús dijo a sus discípulos: No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas:
Yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no quedarán ni unai ni una coma de la Ley sin cumplirse, antes que desaparezcan el cielo y la tierra.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñealos otros ahacerlo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fari-seos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los ante-pasados:»No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal». Pero Yo les digo que todo aquél que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquél que lo insulta, merece ser castigado por el Tribunal. Y el que lo maldice, merece el infierno.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Ustedes han oído que se dijo: «No cometerás adulterio». Pero Yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.
También se dijo: «El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio». Pero Yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: «No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor». Pero Yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey.
No jures tampoco portu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos. Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.
Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio
San Pablo VI, Papa (s. XX) • Catequesis en la Audiencia General. 26 de abril de 1978. La vida humana es sagrada
Ha llegado el momento de que recordemos nosotros, alumnos de Cristo, seamos maestros o discípulos, y no sólo que recordemos sino que cumplamos esta ley cristiana fundamental: la vida humana es sagrada.
¿Qué quiere decir sagrada? Quiere decir que no está a merced del dominio del hombre, y a la vez está protegida por una potestad superior a la del hombre y defendida por la ley de Dios. La vida humana, sobre la que el hombre ejerce de muchos modos su autoridad, no está a merced de esa misma autoridad.
Escuchemos de nuevo el Evangelio: «Habéis oído que se dijo a los antiguos: no matarás; el que matare será reo de juicio. Pero yo os digo (este Yo es el mismo Jesucristo) que todo el que se irrita contra su hermano será reo de juicio; el que le dijere ‘raca’ será reo ante el Sanedrín, y el que le dijere ‘loco’ será reo de la gehena del fuego» (Mt 5, 21-22).
Jesús no condena la ley antigua, pero dice que es incompleta; y promulga la nueva, la evangélica, elevándola al nivel de la perfección: se debe al hermano un respeto total. Total en la intimidad de los sentimientos donde nace y se enuncia el respeto; y total al tutelar exteriormente la dignidad del hermano en cuanto tal, en cuanto hombre-hermano.
El Evangelio nos enseña a profesar con sentimientos y palabras un respeto tal a los hombres, semejantes nuestros, hermanos nuestros, que un sistema social que admita como lógico y normal el odio de clases, o sea, el egoísmo de clase, no puede en modo alguno reivindicar este respeto en nombre de un provecho propio legítimo y exclusivo.
¿Cómo es posible que una sociedad civilizada, y además cristiana, pueda autorizar y quedar impasible y sin una lágrima ante esta «matanza de inocentes»?
Y los atentados contra la vida no son sólo éstos. Pensad en la droga: menos mal que en todas partes se nota un poco una bendita reacción contra su difusión.
Pero, ¡cuántos otros enemigos encuentra la vida humana contra ella misma y por ella misma creados!
Después de los métodos anticonceptivos y de la introducción del divorcio, se habla hasta de eutanasia, mientras la violencia privada se extiende y organiza por venganza o por chantaje. A la vez fogonazos bélicos tienen a pueblos enteros sometidos a experiencias temporales o a la amenaza permanente de guerra.
Bastarían las hipótesis que se atisban en el horizonte internacional de posibles conflictos con armas atómicas, para poner en guardia la conciencia de los pueblos.
¡Oh, sí, la vida del hombre es sagrada! Y este dogma humano y cristiano debe consolidarse con fuerza y con gozo en los corazones de la generación nueva.



