Papa León XIV visita Parroquia construida por Don Bosco

Roma, 22 de febrero de 2026. En el marco de su visita pastoral a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Castro Pretorio, el Papa León XIV presidió la Santa Misa del Primer Domingo de Cuaresma e invitó a los fieles a redescubrir el Bautismo como “gracia que funda nuestra libertad” y camino hacia una vida plenamente renovada en Cristo.
La celebración, realizada en un sector neurálgico de la capital italiana, estuvo marcada por un fuerte llamado a vivir la Cuaresma como un tiempo de conversión profunda. El Pontífice recordó que este itinerario espiritual, iniciado con el rito del Miércoles de Ceniza, ofrece la oportunidad de redescubrir “la riqueza de nuestro Bautismo” a la luz de la encarnación, muerte y resurrección de Jesús.
El drama de la libertad y la tentación
En su homilía, el Santo Padre reflexionó sobre el relato del Génesis y el Evangelio de las tentaciones de Cristo, presentándolos como un diálogo que ilumina el drama de la libertad humana. Explicó que la prueba original no consistía simplemente en una prohibición, sino en la posibilidad de una relación auténtica con el Creador.
“El ser humano es libre de reconocer y aceptar la alteridad de Dios”, afirmó, señalando que la tentación consiste en querer “anular las diferencias entre las criaturas y el Creador” con la ilusión de alcanzar una autonomía absoluta.
En este contexto, el Papa destacó que las tentaciones de Jesús en el desierto responden al dilema fundamental de la existencia humana: si la plenitud se alcanza diciendo “sí” a Dios o intentando prescindir de Él. Citando la constitución conciliar Gaudium et spes, recordó que “el misterio del hombre solo se esclarece verdaderamente en el misterio del Verbo encarnado”.
El Bautismo, gracia dinámica que renueva la vida
El Pontífice subrayó que el Bautismo no es un acontecimiento estático, limitado al momento del rito, sino una gracia dinámica que acompaña toda la vida del creyente. “La gracia es una voz interior que nos impulsa a conformarnos a Jesús”, explicó, destacando que la verdadera libertad se realiza en el amor a Dios y al prójimo.
Asimismo, insistió en la dimensión relacional del Bautismo, que introduce al cristiano en la amistad con Cristo y en la comunión con el Padre, generando una fraternidad auténtica que supera divisiones sociales, culturales y religiosas, como recuerda san Pablo: “Todos sois uno en Cristo Jesús” (Gal 3,28).
Una parroquia en el corazón de los desafíos urbanos
El Papa también evocó la figura de León XIII, quien pidió a San Juan Bosco la construcción del templo en esta estratégica zona cercana a la estación central de Roma, la Estación Termini.
El Santo Padre reconoció que el barrio refleja las contradicciones de nuestro tiempo: estudiantes universitarios, trabajadores, inmigrantes y refugiados conviven con personas sin hogar que reciben asistencia de Cáritas, así como con realidades marcadas por la violencia, el narcotráfico y la explotación.
En este contexto, animó a la comunidad parroquial —confiada a los Salesianos— a ser “fermento del Evangelio” y signo concreto de cercanía y caridad. Agradeció la labor incansable de la congregación y los exhortó a continuar siendo “una pequeña llama de luz y esperanza”.
Bajo la guía de María Auxiliadora
Finalmente, el Papa encomendó la comunidad a María Auxiliadora, pidiendo que fortalezca a los fieles en los momentos de tentación y prueba, para que puedan vivir plenamente “la libertad y la fraternidad de los hijos de Dios”.
Con esta celebración, el Papa León XIV reafirma el llamado de la Iglesia a vivir la Cuaresma como un camino de renovación interior, arraigado en la gracia bautismal y comprometido con las realidades concretas del mundo actual.


