Religiosa de 82 años asesinada en convento del Paraná Brasil

La Iglesia Católica en Brasil se ha visto profundamente conmovida por el asesinato de la hermana Nadia Gavanski, religiosa de la Congregación de las Irmãs Servas de Maria Imaculada, de 82 años, ocurrido el sábado 21 de febrero en el convento donde vivía en Ivaí, estado de Paraná.
Según informó la Policía Civil del Paraná, un hombre de 33 años invadió el Convento de las Hermanas en Ivaí, en la región de los Campos Gerais, y atacó a la hermana Nadia, quien fue encontrada sin vida dentro de las instalaciones. La religiosa presentaba señales de agresión física y falleció tras el ataque.
Las autoridades arrestaron al sospechoso en flagrante delito poco después del crimen. En su declaración, el hombre reconocido por antecedentes penales aseguró haber consumido drogas y alcohol durante la madrugada, y afirmó haber escuchado “voces” que lo impulsaron a cometer un homicidio, aunque aún se investigan con detalle las circunstancias de los hechos.

Una vida dedicada al servicio y a la fe
La hermana Nadia Gavanski nació el 18 de mayo de 1943 en la zona rural de Prudentópolis (Paraná). Con más de 55 años de vida religiosa, ingresó en la congregación en 1971 y profesó votos perpetuos en 1979. Según hermanas de su comunidad, su vida estuvo marcada por la oración diaria, la sencillez y el servicio discreto, dedicándose incluso al cuidado de la horta, la preparación de alimentos y tareas domésticas, pese a haber sufrido un accidente vascular que afectó su habla.
Mensaje de la congregación y de la Iglesia
En un comunicado, la superiora provincial de las Irmãs Servas de Maria Imaculada calificó el hecho como “un acto de violencia injustificable” y expresó su solidaridad con quienes compartieron la vida de la hermana Nadia. La congregación aseguró que está colaborando plenamente con las autoridades para que se esclarezcan los detalles del crimen y se haga justicia.
Por su parte, el Regional Sul 2 de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) transmitió su profundo pesar por la tragedia. En su nota, los obispos subrayaron que la vida de la religiosa fue un testimonio silencioso de entrega generosa y compromiso con la paz, e invitaron a que su memoria inspire a cultivar una sociedad más fraterna y menos violenta. También confiaron a la Virgen del Rocío, patrona del estado de Paraná, a la hermana Nadia, pidiendo que “la esperanza en la resurrección brille como luz y consuelo en este momento de dolor y saudade”.
Una comunidad ante el dolor
El trágico suceso ha generado conmoción no solo entre las religiosas que compartieron décadas de vida con la hermana Nadia, sino también entre los fieles de la región, que ven en este hecho una llamada a reforzar la oración por la paz, la justicia y la protección de quienes consagran su vida al servicio pastoral y comunitario.
La hermana Nadia será recordada por su entrega constante a la fe, su silencio contemplativo y su dedicación a las pequeñas tareas diarias que testimonian el amor a Dios y al prójimo, valores que caracterizan a tantos religiosos y religiosas que han hecho del servicio humilde un camino de santidad.



