La Santa Sede

Papa León XIV: La IV “Cátedra de la Acogida” y el llamado a educar a los jóvenes en presencia y fraternidad

Durante un encuentro con participantes de la IV “Cátedra de la acogida”, el Pontífice reflexionó sobre la importancia de la presencia, la escucha y el cuidado mutuo en una sociedad marcada por cambios culturales.

Un encuentro centrado en la cultura de la acogida

En la mañana del 12 de marzo, en el Palacio Apostólico Vaticano, el Papa León XIV recibió en audiencia a los participantes en la IV “Cátedra de la acogida”, una iniciativa promovida por la Fraterna Domus de Sacrofano, cerca de Roma, con la colaboración de diversas realidades eclesiales y sociales.

Durante el encuentro, el Santo Padre dirigió un discurso en el que destacó que la vocación cristiana está profundamente vinculada a la creación de comunión entre las personas. Según explicó, la comunión nace de la capacidad de acoger al otro mediante la escucha, la hospitalidad y el acompañamiento.

El Pontífice recordó que el mismo significado de la palabra “acoger” remite a la acción de recibir al otro y hacerlo parte de la propia vida, un gesto que siempre nace de la experiencia del encuentro.

Los jóvenes, presente vivo de la Iglesia

En esta cuarta edición de la “Cátedra de la acogida”, las jornadas de reflexión están dedicadas de manera especial a los jóvenes. En ese contexto, el Papa subrayó que, aunque a menudo se habla de ellos como el futuro, en realidad ya son el presente vivo y generativo de la Iglesia y de la sociedad.

Por ello, animó a las comunidades cristianas a escuchar sus inquietudes y a reconocer que el Espíritu Santo también habla a través de sus búsquedas y lenguajes.

Acoger a los jóvenes —señaló— significa ante todo mirarlos con atención, escuchar su voz y acompañarlos en su camino, permitiendo que su presencia renueve el estilo de las relaciones dentro de la comunidad eclesial.

Presencia y custodia: dos claves del Evangelio

En su reflexión, el Santo Padre propuso dos palabras para comprender el sentido cristiano de la acogida: presencia y custodia.

La presencia —explicó— implica compartir el tiempo y la vida con los demás, ofreciendo referencias estables que ayuden a crecer. En este sentido, recordó el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret, que inspira el carisma de la Fraterna Domus.

El Papa evocó el episodio evangélico en el que María y José buscan angustiosamente a Jesús en Jerusalén, para subrayar que la presencia del otro nunca debe darse por sentada, sino que exige una búsqueda constante.

En la vida de fe, añadió, también puede suceder que el creyente experimente la sensación de haber “perdido” a Jesús. Sin embargo, no es Él quien se aleja, sino el ser humano quien necesita volver a buscarlo con confianza y con una mirada renovada de esperanza.

El ejemplo de san José: custodiar la vida y las relaciones

Junto a la presencia, el Papa destacó la custodia, inspirada en la figura de san José, a quien definió como un modelo de atención y responsabilidad.

Custodiar significa estar al lado del otro con respeto, cuidar su vida y acompañar sus decisiones. Esta actitud, recordó el Pontífice, refleja el modo en que Dios mismo cuida de su pueblo, como lo expresa el Salmo: “El Señor es tu guardián”.

Desde esta perspectiva, toda la familia humana está llamada a proteger aquello que se le ha confiado: las relaciones, la creación y, de manera especial, la vida de los más frágiles y necesitados.

Un llamado a formar “educadores de la acogida”

Al concluir su intervención, el Papa agradeció el trabajo silencioso de quienes promueven esta iniciativa y los animó a continuar formando “educadores y educadoras de la acogida”.

Asimismo, los invitó a dejarse guiar por el Espíritu Santo, cuyos frutos —recordó citando a san Pablo— son amor, alegría, paz, bondad y fidelidad.

De este modo, señaló el Pontífice, será posible construir comunidades capaces de generar fraternidad y promover el bien común, en línea con la visión propuesta por la encíclica Fratelli tutti, que recuerda que solo una cultura social y política abierta a la acogida gratuita podrá ofrecer futuro a las nuevas generaciones.

Finalmente, el Santo Padre encomendó a los participantes a la protección de la Virgen María y de san José, impartiendo su bendición y animándolos a seguir construyendo espacios de encuentro y fraternidad en la Iglesia y en la sociedad.

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