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Sacerdotes mueren como héroes al salvar a monaguillos en Ecuador durante retiro de Cuaresma

Un profundo testimonio de entrega sacerdotal ha conmovido a la Iglesia en América Latina: dos sacerdotes dieron su vida al rescatar a monaguillos que se encontraban en peligro de ahogarse en una playa de Ecuador, en el contexto de un retiro espiritual de Cuaresma.

Se trata de los presbíteros Alfonso Avilés Pérez y Pedro Anzoátegui, quienes fallecieron el pasado 13 de marzo luego de lanzarse al mar para salvar a dos jóvenes que habían ingresado al agua y comenzaron a ser arrastrados por la corriente.

El hecho ocurrió en la localidad costera de Playas, donde se desarrollaba un retiro de monaguillos. Al percatarse del peligro, ambos sacerdotes no dudaron en actuar, logrando rescatar a los menores, quienes sobrevivieron. Sin embargo, los presbíteros no lograron salir con vida.

Un acto supremo de amor pastoral

Según testimonios recogidos tras la tragedia, los jóvenes fueron puestos a salvo gracias a la intervención de los sacerdotes, quienes entregaron su vida en cumplimiento de su misión pastoral. “Los monaguillos salieron, gracias a Dios, pero lamentablemente los padres no”, relató un cercano colaborador durante las exequias.

El padre Alfonso Avilés, párroco de la comunidad San Alberto Magno en la Diócesis de Daule, era recordado por su cercanía y servicio, con más de 30 años de sacerdocio. Por su parte, el padre Pedro Anzoátegui había dedicado su ministerio en la Diócesis de San Jacinto, acompañando a numerosas comunidades en su vida de fe.

“Nadie tiene amor más grande que el que da la vida”

La Iglesia ha interpretado este hecho a la luz del Evangelio, recordando las palabras de Cristo: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13).

En las celebraciones exequiales, numerosos fieles se congregaron para despedir a los sacerdotes, destacando su testimonio de entrega total. Uno de ellos solía repetir: “Deseo morir y estar con Cristo”, frase que hoy resuena con especial significado tras su muerte.

Testimonio que interpela a la Iglesia

Este acontecimiento ha generado una profunda reflexión en la Iglesia sobre la vocación sacerdotal como servicio y donación total. La entrega de los presbíteros recuerda que el ministerio no es solo palabra, sino también vida ofrecida por los demás, especialmente por los más pequeños y vulnerables.

Desde una perspectiva pastoral, el gesto de estos sacerdotes se convierte en un signo luminoso de esperanza en medio de las dificultades del mundo actual, mostrando que el amor de Cristo sigue vivo en quienes se entregan sin reservas.

La Iglesia en Ecuador y en toda la región ha invitado a los fieles a orar por el eterno descanso de los sacerdotes y por sus comunidades, así como a agradecer a Dios por el testimonio de quienes, hasta el final, vivieron su vocación con fidelidad y amor.

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