MENSAJE URBI ET ORBI DEL PAPA LEÓN XIV EN PASCUA 2026: “CRISTO HA RESUCITADO, FUERZA DE AMOR QUE TRAE LA PAZ”

Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el Pontífice llama a la humanidad a abandonar la violencia y dejarse transformar por la paz de Cristo resucitado.
La alegría pascual: fundamento de la fe cristiana
Desde el balcón de la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV proclamó con fuerza el núcleo de la fe cristiana: “¡Cristo ha resucitado! ¡Felices Pascuas!”.
En su mensaje Urbi et Orbi de Pascua 2026, recordó que la Resurrección es la victoria definitiva de la vida sobre la muerte, de la luz sobre las tinieblas y del amor sobre el odio. Una victoria que, subrayó, tuvo un alto precio: la entrega total de Cristo en la cruz para liberar a la humanidad del pecado y del mal.
El poder de Dios: amor que vence sin violencia
El Santo Padre profundizó en el misterio de la Resurrección, destacando que la fuerza con la que Cristo venció no es violenta, sino que es el mismo amor de Dios: un amor que crea, perdona y redime.
Comparó esta fuerza con la semilla que muere para dar fruto y con el corazón que, herido, elige perdonar en lugar de vengarse. Así, explicó, se revela el verdadero camino hacia la paz: relaciones basadas en el respeto, el bien común y el diálogo.
Un llamado urgente a la paz en un mundo herido
En uno de los momentos más fuertes del mensaje, el Papa denunció la creciente indiferencia frente al sufrimiento humano y los conflictos que afectan al mundo.
Retomando una expresión del Papa Francisco, alertó sobre la “globalización de la indiferencia”, que anestesia a la humanidad ante la muerte, el odio y las divisiones.
Ante esta realidad, hizo un llamado directo:
- A quienes empuñan armas, a dejarlas.
- A quienes tienen poder, a elegir el camino del diálogo.
- A todos, a no resignarse ante el mal.
“El mundo necesita una paz que transforme el corazón, no una paz impuesta por la fuerza”, afirmó.
La Resurrección: esperanza para una nueva humanidad
El Pontífice destacó que la Resurrección inaugura una nueva humanidad, donde reinan la justicia, la libertad y la paz, y donde todos se reconocen como hermanos.
Invitó a los fieles a dejarse sorprender por Cristo y a elegir la esperanza frente al miedo, recordando que el mal no tiene la última palabra. Citando a San Agustín, exhortó: “Si el morir te causa espanto, ama la resurrección”.
Una invitación a orar por la paz
Finalmente, el Papa convocó a toda la Iglesia a unirse en una vigilia de oración por la paz que se celebrará el 11 de abril en el Vaticano.
Encomendó al Señor a todos los que sufren y pidió abrir el corazón a Cristo, único capaz de hacer nuevas todas las cosas.
Concluyó su mensaje pascual con un renovado anuncio de esperanza:
“¡Confiemos en Él y abrámosle nuestro corazón! ¡Felices Pascuas!”.

