Santo del Día

SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

En junio de 1675, Santa Margarita María de Alacoque (religiosa francesa de la Orden de la Visitación del Convento de Paray-le-Monial en Francia), tuvo una serie de revelaciones de Jesús en las que le comunicaba Su deseo de dar a conocer la grandeza del amor de Dios por toda la humanidad, manifestado en Su Sagrado Corazón traspasado, de donde manaron los sacramentos de la Iglesia.
Jesús le dijo: He aquí el Corazón que ha amado tanto a los hombres, que no se ha ahorrado nada hasta extinguirse y consumarse para demostrarles su amor. Y en reconocimiento no recibo de la mayoría sino ingratitud. Cristo le encomendó: Por eso te pido que el primer viernes después de la octava del Corpus se celebre una fiesta especial para honrar a mi Corazón, y que se comulgue dicho día para pedirle perdón y reparar los ultrajes por él recibidos durante el tiempo que ha permanecido expuesto en los altares. También te prometo que mi Corazón se dilatará para esparcir en abundancia las influencias de Su Divino Amor sobre quienes le hagan ese honor y procuren que se le tribute. Desde el Papa Pío IX hasta San Juan Pablo II han recomendado vivamente esta devoción.

Estas son las “Doce promesas” que Jesús le reveló para las almas que se consagren y amen Su Sagrado Corazón:

  • Daré a las almas devotas todas las gracias necesarias para su estado de vida.
  • Daré la paz en sus hogares.
  • Las consolaré en todas sus aflicciones.
  • Seré su refugio seguro en la vida, y sobre todo en la hora de la muerte.
  • Derramaré abundantes bendiciones sobre sus empresas temporales y espirituales.
  • Los pecadores encontrarán en Mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.
  • Las almas tibias se harán fervorosas.
  • Las almas fervorosas alcanzarán mayor perfección.
  • Bendeciré cada lugar en el que se exponga y venere una imagen de mi Sagrado Corazón.
  • Daré a los sacerdotes y a todos aquellos que se ocupan de la salvación de las almas, el don de tocar los corazones más endurecidos.
  • Los que propaguen esta devoción tendrán sus nombres escritos en Mi Corazón, y nunca serán borrados.
  • Yo te prometo, en la excesiva misericordia de Mi Corazón, que Su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, como expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento, la gracia de la penitencia final: no morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus sacramentos, y Mi Corazón Divino será su refugio en aquel último momento.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba