El Papa León XIV anima a los jóvenes del Festival Halleluya 2026 a no perder el celo misionero y a poner a Cristo en el centro de sus vidas

En un videomensaje dirigido a los participantes del Festival Halleluya 2026, celebrado en Fortaleza (Brasil), el Santo Padre León XIV alentó a los jóvenes a mantener vivo el entusiasmo por el Evangelio, cultivar una profunda vida de oración y utilizar con prudencia las redes sociales y la inteligencia artificial, inspirándose en el testimonio de san Carlos Acutis.
Con un mensaje lleno de esperanza y cercanía, el Santo Padre León XIV se dirigió en video a los miles de participantes del Festival Halleluya 2026, que tuvo lugar del 22 al 26 de julio en Fortaleza, Brasil, destacando el papel fundamental de los jóvenes en la misión evangelizadora de la Iglesia.
Desde el inicio de su mensaje, el Pontífice expresó su alegría por participar, aunque fuera a la distancia, en un encuentro que, según afirmó, ha dado abundantes frutos espirituales a lo largo de los años.
«A través de la música, la alabanza y la adoración, ha tocado los corazones de tantas personas, dando buenos frutos de evangelización: confesiones, conversiones y vocaciones sacerdotales y religiosas», señaló.
Los jóvenes, protagonistas de la misión de la Iglesia
El Papa recordó que el entusiasmo de la juventud es una fuerza capaz de renovar el impulso evangelizador de toda la Iglesia. Recordando sus recientes encuentros con jóvenes durante sus viajes apostólicos y el Jubileo de la Juventud, afirmó que cada uno posee un vigor misionero indispensable para transformar el mundo.
«Nunca pierdan este celo misionero», exhortó, subrayando que el Señor espera de todos los bautizados la valentía para anunciar la Buena Nueva.
En este contexto, invitó a proclamar con convicción que solo Cristo responde a las aspiraciones más profundas del corazón humano.
«Una vida sin Cristo es una vida sin gracia. Él es el Camino, la Verdad y la Vida; es Él quien da sentido a la existencia y a todas las cosas», afirmó el Santo Padre.
Mantener viva la fe mediante la oración
El Pontífice también advirtió que el entusiasmo vivido en grandes encuentros de fe puede disminuir con el paso del tiempo si no se alimenta una relación constante con Dios.
Por ello, animó a los jóvenes a permanecer firmes en la oración, convencidos de que el Padre nunca abandona a sus hijos.
Retomando una célebre frase de Benedicto XVI, recordó:
«¡No teman a Cristo! Él no quita nada, lo da todo.»
Asimismo, aseguró que quien entrega su vida al Señor recibe mucho más de lo que ofrece y destacó que, mientras en el deporte existen vencedores y vencidos, con Cristo la verdadera victoria está siempre asegurada.
«Con Cristo, siempre ganamos», afirmó, recordando el testimonio de los santos como prueba de esta realidad.
San Carlos Acutis y el desafío del mundo digital
Uno de los momentos centrales del videomensaje estuvo dedicado a san Carlos Acutis, a quien el Papa presentó como un modelo para la juventud contemporánea.
El Santo Padre invitó a seguir su ejemplo manteniendo siempre a Cristo en el centro de la vida, incluso en el uso de las nuevas tecnologías.
En ese sentido, pidió utilizar las redes sociales y la inteligencia artificial con prudencia, moderación y disciplina, advirtiendo que estas herramientas pueden conducir a un mundo donde las apariencias y lo efímero sustituyan los verdaderos valores.
El Pontífice recordó que la tecnología debe estar siempre al servicio del bien, de la verdad y del crecimiento humano y espiritual.
Construir la «ciudad de la paz»
Al concluir su mensaje, el Papa León XIV pidió al Espíritu Santo que reavive en cada joven un amor capaz de transformar su vida en una auténtica fuerza evangelizadora.
Inspirándose en san Agustín, invitó a todos a convertirse en «piedras vivas» para la construcción de la Ciudad de Dios en medio del mundo, edificando una auténtica «ciudad de la paz».
Finalmente, encomendó a los participantes y organizadores del Festival Halleluya a la protección de Dios e impartió su Bendición Apostólica.
«Que Dios esté siempre con ustedes», concluyó el Santo Padre.



