La Santa Sede

Papa León XIV anima a los Caballeros de Colón a ser constructores de unidad y caridad en un mundo dividido

En un videomensaje dirigido a la 144.ª Convención Suprema de la organización católica, reunida en Denver, el Santo Padre destacó que la unidad y la caridad son pilares esenciales para la vida cristiana y alentó a sus miembros a seguir siendo testigos de reconciliación, fraternidad y servicio a los más vulnerables.

Una organización con más de un siglo de servicio a la Iglesia

El Santo Padre León XIV envió un videomensaje a los participantes de la 144.ª Convención Suprema de los Caballeros de Colón, celebrada del 4 al 6 de agosto en Denver, Colorado (Estados Unidos), donde invitó a los miembros de esta organización laical a renovar su compromiso con la unidad y la caridad como respuesta a los desafíos del mundo contemporáneo.

El Pontífice saludó tanto a los asistentes presenciales como a quienes siguieron la ceremonia de apertura de manera virtual, expresando su cercanía espiritual y sus mejores deseos para los días de reflexión, fraternidad y oración que marcan el encuentro anual de la Orden.

Fundados en 1882 por el Beato Miguel (Michael) McGivney en New Haven, Connecticut, los Caballeros de Colón nacieron con el propósito de apoyar a las familias católicas, especialmente a las viudas y huérfanos de trabajadores. Con el paso de los años, la organización se convirtió en una de las mayores asociaciones de laicos católicos del mundo, con presencia en numerosos países y una amplia labor en favor de la evangelización, la asistencia social y la defensa de la dignidad humana.

La unidad, un don que debe cultivarse

Tomando como eje el lema de la Convención, «En el Uno, Somos Uno», el Papa recordó la oración de Jesús durante la Última Cena para que sus discípulos permanecieran unidos.

«La unidad no puede darse por sentada», afirmó el Santo Padre, señalando que este don debe ser cultivado mediante un diálogo sincero, humilde y constante.

En ese sentido, animó a los Caballeros de Colón a convertirse en auténticos promotores de concordia dentro de sus familias, parroquias y comunidades, especialmente en una época caracterizada por la polarización y el enfrentamiento.

El Pontífice subrayó que el mundo necesita «profetas de la armonía» capaces de tender puentes y favorecer la reconciliación entre personas con posiciones diferentes.

La caridad como camino hacia la comunión

El Papa León XIV destacó igualmente que las obras de caridad no solo alivian el sufrimiento humano, sino que también fortalecen la comunión entre quienes sirven y quienes reciben ayuda.

Explicó que el servicio a los necesitados crea vínculos de fraternidad y hace visible el corazón mismo del Evangelio, convirtiéndose en un instrumento privilegiado para construir la unidad de la Iglesia y de la sociedad.

Al recordar la historia de la Orden, el Santo Padre expresó su reconocimiento por el compromiso sostenido de los Caballeros de Colón en favor de los más vulnerables.

Mencionó especialmente la defensa de la vida desde la concepción, el acompañamiento a mujeres embarazadas, la ayuda a los cristianos perseguidos, la asistencia a víctimas de guerras y de la trata de personas, así como el apoyo permanente a los pobres y a quienes viven en situación de marginación.

Asimismo, agradeció las numerosas iniciativas impulsadas por los consejos locales, nacionales e internacionales de la organización, gracias a las cuales millones de personas han recibido asistencia material y espiritual durante más de un siglo.

Bajo la protección de María y del Beato Miguel McGivney

Al concluir su mensaje, el Santo Padre encomendó los trabajos de la Convención Suprema a la intercesión de María, Madre de la Iglesia, y del Beato Miguel McGivney, fundador de la Orden y beatificado en 2020 por el Papa Francisco, cuyo testimonio sacerdotal continúa inspirando la misión evangelizadora y caritativa de los Caballeros de Colón.

Finalmente, impartió su Bendición Apostólica a todos los miembros de la organización y a sus familias, expresando su deseo de que continúen siendo un signo visible de unidad, fraternidad y servicio cristiano en el mundo.

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