La Santa Sede

Papa León XIV anima a los jóvenes de Ecuador a ser testigos de Cristo con alegría y valentía

En un videomensaje dirigido a la VII Jornada Nacional de la Juventud, el Santo Padre invitó a los participantes a dejarse transformar por el amor de Jesús y a convertirse en promotores de la reconciliación y la paz.

Ciudad del Vaticano / Ibarra, Ecuador. Con motivo de la VII Jornada Nacional de la Juventud de Ecuador, celebrada del 31 de julio al 2 de agosto en la ciudad de Ibarra, el Santo Padre León XIV envió un videomensaje en el que alentó a los jóvenes ecuatorianos a responder con generosidad al llamado de Cristo y a vivir con entusiasmo la misión evangelizadora de la Iglesia.

La jornada reunió a miles de jóvenes bajo el lema «Tengan valor, yo he vencido al mundo» (Jn 16,33), inspirado en las palabras de Jesús que invitan a confiar en Él incluso en medio de las dificultades.

Un llamado a seguir a Cristo con decisión

Al iniciar su mensaje, el Pontífice expresó su cercanía espiritual con los participantes y los animó a aprovechar este encuentro para fortalecer su relación con el Señor.

«Les animo a escuchar la llamada del Señor y a seguirlo con decisión», afirmó, recordando que el encuentro personal con Jesucristo llena el corazón de alegría y fortalece a los creyentes para convertirse en testigos de su amor y de su misericordia.

Jóvenes llamados a transformar el mundo

El Santo Padre destacó el papel fundamental que tienen las nuevas generaciones en la vida de la Iglesia y en la construcción de una sociedad más fraterna.

En ese sentido, señaló que la Iglesia necesita la alegría, la valentía y el testimonio de los jóvenes para que muchas otras personas puedan encontrarse con Cristo. Asimismo, los exhortó a dejarse transformar por el amor de Dios y a convertirse en promotores del perdón, la reconciliación y la paz en sus familias, comunidades y ambientes cotidianos.

Bajo la protección de María

Al concluir su videomensaje, Papa León XIV encomendó a todos los jóvenes de Ecuador a la intercesión de Nuestra Señora de la Presentación, pidiendo que la Virgen María sea para ellos ejemplo de disponibilidad y fidelidad al proyecto de Dios.

Finalmente, impartió su bendición apostólica, invocando sobre todos los participantes la gracia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

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