El Papa León XIV llama a los legisladores católicos a orientar la inteligencia artificial hacia el bien común

El Santo Padre recibió este viernes 21 de agosto a los participantes en la reunión anual de la Red Internacional de Legisladores Católicos (ICLN), centrada este año en la dignidad humana y la inteligencia artificial. El Papa pidió promover una legislación que impulse la innovación, pero que al mismo tiempo proteja los derechos fundamentales, la privacidad, la democracia y la dignidad de las personas.
Una red internacional al servicio de la responsabilidad política
El Papa León XIV dirigió su mensaje a los miembros de la Red Internacional de Legisladores Católicos (International Catholic Legislators Network, ICLN), una iniciativa que reúne a parlamentarios y legisladores católicos de distintos países para favorecer el diálogo, la formación y el intercambio de experiencias sobre cuestiones políticas y sociales a la luz de la fe y de la Doctrina Social de la Iglesia.
La Red busca ofrecer un espacio de encuentro para quienes ejercen responsabilidades legislativas, ayudándolos a reflexionar sobre los desafíos contemporáneos y sobre la manera de promover el bien común, la dignidad humana, la libertad religiosa, la justicia y la solidaridad en sus respectivos países.
En este contexto, el Santo Padre saludó especialmente al cardenal Christoph Schönborn y al cardenal Charles Bo, patronos de la Red.
Inteligencia artificial: no solo qué podemos hacer, sino qué debemos hacer
El tema de la reunión de este año, «Dignidad humana e inteligencia artificial: desafíos, oportunidades y control», permitió al Papa centrar su reflexión en uno de los grandes desafíos tecnológicos de la actualidad.
El Santo Padre destacó que el rápido desarrollo de la inteligencia artificial abre posibilidades que generaciones anteriores difícilmente podían imaginar, pero advirtió que todo avance tecnológico plantea también una pregunta moral fundamental: no solamente qué puede hacer la humanidad, sino qué debe hacer.
En referencia a su encíclica Magnifica Humanitas, el Papa presentó el desafío de evitar que el progreso tecnológico conduzca a una nueva forma de dominio en la que el poder, la eficiencia y el control terminen ocultando el rostro de la persona humana.
Frente a ello, propuso una tecnología orientada al desarrollo integral de cada persona, guiada por los principios de la Doctrina Social de la Iglesia: la dignidad inviolable de toda persona, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad y la solidaridad.
Una legislación que proteja a la persona
Ante los legisladores, el Papa León XIV subrayó que su responsabilidad consiste en contribuir a que la tecnología sea administrada en favor del bien común.
«Su tarea no es obstaculizar la innovación, sino guiarla con sabiduría», afirmó el Santo Padre, al señalar que una legislación adecuada debe favorecer la creatividad científica y tecnológica, pero también salvaguardar los derechos y libertades fundamentales.
Entre las prioridades mencionadas por el Papa se encuentran la protección de los usuarios frente a la explotación, la defensa de la privacidad, la transparencia en el uso de las nuevas tecnologías y la protección de las instituciones democráticas.
En esta tarea, destacó la necesidad de contar con marcos jurídicos sólidos, supervisión independiente, usuarios informados y sistemas políticos que asuman su responsabilidad.
Asimismo, recordó que la supervisión de la inteligencia artificial debe desarrollarse en los ámbitos local, nacional e internacional, mediante un diálogo abierto sobre los principios éticos y estándares comunes de justicia social.
El riesgo de una nueva dependencia tecnológica
Otro de los aspectos destacados por el Santo Padre fue el peligro de que la inteligencia artificial profundice las desigualdades entre las naciones.
El rápido desarrollo tecnológico, explicó, puede generar nuevas formas de dependencia en las que los países más pobres queden subordinados a aquellos que poseen mayores recursos tecnológicos. Por ello, llamó a evitar que la innovación se transforme en un nuevo instrumento de colonialismo económico o ideológico.
El Papa también advirtió sobre el poder que pueden adquirir los algoritmos y las plataformas digitales cuando determinan quién es visible y quién permanece en el anonimato, influyen en el discurso público sin suficiente responsabilidad o colocan la dignidad de los trabajadores por debajo de la eficiencia de los sistemas.
La familia, primera escuela de humanidad
En uno de los momentos centrales de su discurso, León XIV recordó que la transformación tecnológica no puede hacer olvidar que la familia es la primera escuela de humanidad.
En la familia, explicó, la persona aprende valores fundamentales como la confianza, la generosidad, el diálogo y el amor, experiencias que no pueden ser reducidas a cálculos, datos o simulaciones.
Por ello, pidió que la inteligencia artificial no termine debilitando las relaciones familiares ni afectando negativamente a los jóvenes. También animó a los legisladores a promover políticas que fortalezcan el matrimonio y las familias, acompañen a los padres en su misión educativa y permitan a las nuevas generaciones mirar el futuro con esperanza.
«Inteligencia humana iluminada por la sabiduría»
Al concluir su intervención, el Papa León XIV dejó una síntesis de su propuesta ante los desafíos de la inteligencia artificial: el mundo no necesita una tecnología que menoscabe a la humanidad, sino «inteligencia humana iluminada por la sabiduría, autoridad política guiada por la conciencia e innovación tecnológica dirigida por la caridad».
Para el Santo Padre, solamente desde esta perspectiva la inteligencia artificial podrá dejar de ser percibida como una rival de la humanidad y convertirse en una herramienta al servicio del bien común y del desarrollo integral de las personas.
Finalmente, el Papa encomendó los trabajos de los legisladores a la Virgen María, Madre del Buen Consejo, e invocó sobre ellos, sus familias y las personas confiadas a su servicio la bendición de Dios.



