León XIV llama a Francia a ser artífice de paz, diálogo y defensa de la dignidad humana

Durante su encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en París, el Papa destacó las raíces cristianas de Francia, la defensa de la vida y la dignidad humana, el discernimiento ético ante la inteligencia artificial y la necesidad de construir la paz mediante el diálogo.
París, 25 de septiembre de 2026. — En el inicio de su visita a Francia, el Papa León XIV se reunió este viernes con las autoridades, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático en el Palacio del Elíseo. En su discurso, puso en el centro la dignidad de toda persona humana, la libertad, la fraternidad, la responsabilidad ante los avances tecnológicos y la construcción de la paz.
El Santo Padre comenzó destacando el patrimonio cultural, artístico y espiritual de Francia, así como su contribución histórica a la búsqueda de la verdad. En este contexto, presentó la restauración de la catedral de Notre-Dame de París como un signo de esperanza y de unidad, fruto de la colaboración entre distintos actores de la sociedad.
La dignidad humana ante los desafíos tecnológicos
Uno de los ejes centrales de su intervención fue la necesidad de proteger la dignidad humana frente a los nuevos desafíos tecnológicos. Al recordar su primera encíclica, Magnifica humanitas, el Papa señaló que es urgente situar nuevamente a la persona en el centro de la reflexión sobre la inteligencia artificial.
Advirtió sobre el riesgo de una sociedad condicionada por lo que denominó el “Paraíso de las Máquinas” y subrayó la importancia de formar las conciencias para desarrollar un discernimiento ético capaz de distinguir aquello que contribuye verdaderamente al bien humano.
El Papa también recordó que una sociedad libre debe proteger la diversidad de conciencias y promover el diálogo, especialmente en contextos donde conviven personas de diferentes culturas y religiones.
“La tutela del derecho a la vida” como fundamento
León XIV destacó asimismo la labor de la Iglesia católica en Francia al servicio de las personas más vulnerables, recordando particularmente el testimonio de san Vicente de Paúl y de numerosas instituciones católicas dedicadas al cuidado y acompañamiento.
En este marco, reafirmó que la defensa de la vida constituye un elemento fundamental para la protección de los demás derechos humanos.
El Pontífice manifestó su preocupación ante determinadas prácticas relacionadas con los avances científicos y tecnológicos, mencionando entre ellas las manipulaciones genéticas, la gestación subrogada, la compra de órganos y la oferta de una muerte programada.
Frente a estos desafíos, llamó a recuperar una actitud de respeto hacia toda persona y a sostener la fragilidad con ternura, defendiendo especialmente a quienes carecen de voz o apoyo.
Una laicidad que favorezca el diálogo
Otro aspecto abordado fue la relación entre la dimensión religiosa y la vida pública. El Papa explicó que una “justa laicidad” no significa excluir la religión del espacio público, sino favorecer el diálogo y la cooperación entre el Estado y las instituciones religiosas.
En este sentido, valoró la colaboración entre la Santa Sede, la Iglesia católica en Francia y el Gobierno francés, señalando que ambas realidades pueden trabajar conjuntamente al servicio de la persona y del bien común.
También resaltó el papel de la escuela católica como espacio para conocer la propia identidad y encontrarse con los demás desde el respeto y la apertura.
Mirada hacia Oriente Medio y las víctimas de la guerra
Durante su discurso, León XIV dirigió también su mirada hacia Oriente Medio y reconoció la cooperación entre Francia y la Iglesia católica en favor de las comunidades cristianas de esa región.
Mencionó especialmente la labor educativa, social, cultural y humanitaria desarrollada mediante distintas instituciones y destacó el apoyo brindado a numerosas escuelas y universidades.
Ante las poblaciones afectadas por los conflictos, el Papa pidió no permanecer indiferentes frente al sufrimiento humano. Recordó además la enseñanza de san Juan XXIII sobre la necesidad del desarme y cuestionó la idea de que las armas nucleares puedan constituir una verdadera garantía de seguridad.
“La paz no es un equilibrio de fuerzas”
En la parte final de su intervención, el Santo Padre exhortó a no considerar la guerra como algo inevitable y pidió promover constantemente el diálogo y la diplomacia.
“La paz no es un equilibrio de fuerzas; se construye cada día a través del diálogo y la justicia”, afirmó.
Asimismo, invitó a Francia a continuar ofreciendo su contribución a favor de la paz y del multilateralismo, especialmente en Europa, y expresó su deseo de que la libertad, la igualdad y la fraternidad estén siempre fundamentadas en la justicia y la caridad.
Al concluir, el Papa León XIV confió a la intercesión de la Virgen María, Patrona principal de Francia, sus deseos de paz, unidad y prosperidad para la nación francesa, y pidió a Dios que bendiga a Francia y a todos los franceses.



