La Santa Sede

El Papa León XIV llama a los sacerdotes y religiosos coreanos a ser artesanos de la paz

Durante un encuentro en el Vaticano, el Santo Padre destacó la historia de fe y martirio de la Iglesia en Corea y pidió a los consagrados ser testigos de la esperanza, la reconciliación y la misión.

Ciudad del Vaticano, 5 de octubre de 2026. El Papa León XIV recibió este lunes en la Sala Clementina a sacerdotes, religiosas y religiosos coreanos residentes en Roma, a quienes invitó a custodiar la memoria de los mártires, fortalecer su amistad con Cristo y convertirse en constructores de paz, especialmente ante la división que todavía afecta a la península coreana.

El Santo Padre recordó que la Iglesia en Corea posee una historia singular, marcada por la búsqueda de la verdad, el crecimiento de las primeras comunidades cristianas y el testimonio de numerosos mártires. Señaló que esta historia deja dos palabras fundamentales: memoria y esperanza.

Para el Papa, la memoria cristiana no consiste solamente en recordar el pasado, sino en agradecer la obra de Dios y asumir con responsabilidad la misión confiada a la Iglesia en el presente. La esperanza, añadió, nace de la certeza de la resurrección de Cristo y de que ninguna oscuridad tiene la última palabra.

El testimonio de los mártires

El Pontífice destacó especialmente la figura del venerable Tomás Choe Yang-Eop, conocido como el «mártir del sudor», quien durante once años recorrió los caminos de Corea para acompañar a comunidades cristianas alejadas y administrarles los sacramentos.

Su vida, explicó el Papa León XIV, recuerda que existe un martirio visible, pero también otro más silencioso: el de quienes entregan su vida a Dios y al servicio de los demás día tras día.

En este sentido, animó a los sacerdotes y consagrados a acercarse a quienes están solos, sostener a los cansados y buscar a quienes se han alejado. También los exhortó a perdonar, dialogar y volver a comenzar, aun cuando hacer el bien implique esfuerzo y no siempre sea reconocido.

«Custodien la amistad con Cristo»

El Papa señaló que la fuerza para vivir esta misión nace de la amistad con Jesucristo. Por ello, pidió a los sacerdotes, religiosas y religiosos alimentar esa amistad mediante la Eucaristía, la escucha de la Palabra, la oración y el silencio ante Dios.

Asimismo, los invitó a vivir la diversidad de diócesis, institutos y congregaciones como una riqueza para la sinodalidad. «Una Iglesia sinodal es una Iglesia que camina junta detrás del mismo Señor», afirmó, destacando la importancia de escuchar, acoger y reconocer al otro como hermano y compañero de camino.

Un llamado a trabajar por la reconciliación

Ante la realidad de la península coreana, el Santo Padre pidió a los presentes ser hombres y mujeres de reconciliación. Recordó que la paz comienza en el corazón y en las relaciones cotidianas, mediante la escucha, el perdón y la búsqueda de la comunión.

«Permanezcan unidos y sean artesanos de la paz», exhortó el Papa, invitando también a continuar rezando y trabajando para que se abran nuevos caminos de encuentro y el Evangelio de la paz pueda ser anunciado libremente en toda la península y en el mundo.

Corea, de tierra de misión a patria de misioneros

El Papa León XIV destacó además que Corea, que en otro tiempo recibió el Evangelio como tierra de misión, se ha convertido actualmente en una patria de misioneros. Consideró este proceso como un fruto de la fe y del sacrificio de quienes precedieron a las actuales generaciones.

En este contexto, se refirió a la Jornada Mundial de la Juventud Seúl 2027, que reunirá a jóvenes de diferentes partes del mundo. El Santo Padre expresó su deseo de que este encuentro sea una ocasión para unir la memoria de los mártires con el futuro de la Iglesia.

Pidió a los consagrados escuchar a los jóvenes, caminar junto a ellos y ayudarlos a descubrir que seguir a Cristo no limita la libertad, sino que la lleva a su plenitud.

Al concluir, el Papa animó a los sacerdotes, religiosas y religiosos coreanos a permanecer «fuertes en la fe, generosos en la caridad y perseverantes en la esperanza», recordándoles que ningún gesto realizado por amor se pierde ante Dios.

Finalmente, en este mes dedicado al Santo Rosario, encomendó a la Virgen María Inmaculada, Patrona de Corea, el camino hacia la JMJ de Seúl 2027 y pidió la intercesión de san Andrés Kim Tae-gon, san Pablo Chong Ha-sang y de todos los santos y beatos mártires coreanos.

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