La Santa Sede

El Papa León XIV destaca la familia como escuela del amor al cumplirse diez años de Amoris laetitia

En una Santa Misa celebrada en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre invitó a redescubrir la oración en familia, acompañar a los matrimonios y fortalecer una Iglesia que sea hogar de acogida para todos.

Vaticano. — La Iglesia conmemoró este miércoles 14 de octubre el décimo aniversario de la exhortación apostólica Amoris laetitia, publicada por el Papa Francisco en 2016. Durante la Santa Misa celebrada en la Plaza de San Pedro, se presentó una homilía preparada por el Papa León XIV, que fue leída por el cardenal Luis Antonio Tagle, decano del Colegio Cardenalicio.

El mensaje puso en el centro la importancia del amor en la vida familiar, la formación de los jóvenes para el matrimonio y el acompañamiento pastoral de quienes atraviesan dificultades. A partir del himno a la caridad de san Pablo, el Santo Padre recordó que el amor cristiano se construye mediante la entrega, la fidelidad y el crecimiento compartido.

La familia, primera escuela del amor

En la homilía, el Papa León XIV destacó que el matrimonio cristiano es una unión afectiva, espiritual y sacrificial, en la que los esposos están llamados a crecer juntos sin perder la singularidad de cada uno.

El Santo Padre también subrayó la necesidad de preparar a los jóvenes para el matrimonio mediante una educación en el amor que comience desde la infancia y continúe a lo largo de la vida. En este sentido, valoró los programas parroquiales y pastorales de preparación matrimonial, aunque señaló que estos deben estar acompañados por una formación constante en las virtudes.

Asimismo, invitó a reconocer el testimonio cotidiano de tantas familias que viven su vocación con fidelidad, incluso en medio de dificultades, errores y desafíos. La vida familiar, afirmó el mensaje, constituye una primera experiencia de afecto y aprendizaje del amor.

Una Iglesia que acompaña y acoge

Otro de los puntos centrales fue el llamado a construir comunidades familiares donde las personas encuentren apoyo, especialmente quienes atraviesan crisis o situaciones dolorosas.

La homilía recordó que los matrimonios jóvenes necesitan aliento, los padres requieren acompañamiento ante los desafíos de la crianza y los adultos mayores merecen que se reconozca su experiencia y sabiduría.

En esa misma línea, el mensaje invitó a evitar los juicios y prejuicios hacia las familias que enfrentan dificultades, recordando que el amor puede convertirse en un camino de renovación incluso en las situaciones más complejas.

El Santo Padre también reafirmó la importancia de proteger y valorar la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, y señaló el papel fundamental de las familias en la educación de los hijos y en la transmisión de valores a las nuevas generaciones.

Recuperar la oración en el hogar

La oración familiar ocupó un lugar especial en la homilía. El Papa León XIV advirtió sobre el debilitamiento de la costumbre de rezar juntos en muchos hogares y animó a recuperar momentos de oración antes de las comidas, al comenzar y terminar el día, y en ocasiones especiales.

Además, destacó la importancia de la participación en la Eucaristía dominical y de los sacramentos como fuentes de fortaleza espiritual y unidad para la familia.

El mensaje invitó a las comunidades cristianas a promover espacios de encuentro y solidaridad que ayuden a las familias a crecer en la fe y afrontar juntas las exigencias de la vida cotidiana.

Un llamado a vivir la comunión en la Iglesia

Durante la celebración, el cardenal Luis Antonio Tagle también manifestó, en nombre del Santo Padre, la comunión eclesiástica concedida a Su Beatitud Polis III Nona, patriarca de Bagdad de los Caldeos, presente en la Eucaristía.

Este gesto fue presentado como una expresión de la unidad de la Iglesia en Cristo, que reúne a comunidades de diferentes ritos y tradiciones en comunión con el Sucesor de Pedro.

Al concluir, la homilía encomendó a las familias y a toda la Iglesia a la Sagrada Familia de Nazaret, retomando la oración incluida por el Papa Francisco al final de Amoris laetitia: que los hogares sean lugares de comunión, oración y aprendizaje del Evangelio, donde quienes han sido heridos encuentren consuelo y sanación.

A diez años de su publicación, el mensaje de Amoris laetitia continúa invitando a las familias y a las comunidades cristianas a hacer del amor, la oración y el acompañamiento mutuo los pilares de una vida familiar abierta a Dios y al prójimo.

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