Su Santidad, El Papa León XIV llama a ser misioneros de la acogida

Ciudad del Vaticano, 5 de octubre de 2025.
En una mañana lluviosa pero llena de esperanza, miles de fieles y peregrinos de distintos países se reunieron en la Plaza de San Pedro para celebrar el Jubileo de los Migrantes y del Mundo Misionero. Durante la Santa Misa, el Papa León XIV animó a todos los creyentes a vivir su fe desde la compasión, la acogida y la solidaridad concreta.
Una fe que sostiene en medio de la prueba
Reflexionando sobre las palabras del profeta Habacuc —“¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que tú escuches?”—, el Santo Padre habló del misterio del silencio de Dios ante el sufrimiento humano. Explicó que la respuesta divina llega siempre a su tiempo y abre el corazón a la esperanza:
> “Si el profeta denuncia el mal que parece prevalecer, el Señor promete que la salvación vendrá y no tardará. El justo vivirá por su fidelidad”.
El Papa recordó que la fe, aunque sea pequeña como un grano de mostaza, posee una fuerza que no viene del poder, sino del amor, capaz de transformar el mundo a través de gestos sencillos y palabras de consuelo.
Misión y misericordia en camino
León XIV invitó a renovar el ardor misionero en un tiempo marcado por la indiferencia y el desaliento. Citando a san Pablo VI, subrayó que “las fronteras de la misión ya no son geográficas”, pues hoy la misión se encuentra allí donde hay sufrimiento, pobreza y deseo de esperanza.
Frente a los rostros de tantos migrantes presentes, el Papa pidió no cerrar el corazón ante quienes buscan refugio y dignidad, recordando que cada persona que migra “lleva en sus ojos la esperanza de una vida nueva”.
Permanecer para acoger
En un momento central de su homilía, el Pontífice invitó a todos a “permanecer” en lugar de “partir”:
> “La cuestión no es partir, sino permanecer para anunciar a Cristo mediante la acogida, la compasión y la solidaridad. Permanecer para mirar a los ojos a los que llegan, para abrirles los brazos y el corazón”.
Agradeció también el servicio de misioneros, voluntarios y comunidades que acompañan a los migrantes, construyendo una auténtica cultura de fraternidad más allá de los prejuicios.
Vocaciones y cooperación misionera
En la parte final de su mensaje, el Papa destacó dos prioridades: la cooperación entre Iglesias y el impulso de nuevas vocaciones misioneras.
> “La presencia de hermanos y hermanas de distintas culturas es una oportunidad para renovar el rostro de la Iglesia y testimoniar un cristianismo más abierto y dinámico”, señaló.
Llamó especialmente a los jóvenes, religiosos y laicos a responder con generosidad a la llamada misionera y servir en las periferias del mundo. Confió a todos los migrantes y misioneros a la intercesión de la Virgen María, “primera misionera de su Hijo”.
Una bendición que cruza fronteras
Al finalizar la celebración, el Santo Padre dirigió una bendición especial a todos los presentes bajo la lluvia.
> “A los migrantes les digo: son siempre bienvenidos. Los mares y desiertos que han atravesado son lugares donde Dios también se hace presente para salvar a su pueblo”.
Con palabras de consuelo, León XIV animó a descubrir el rostro de Dios en cada gesto de amor ofrecido por misioneras y misioneros en todo el mundo.
Fuente: Vatican News









