El Papa León XIV celebra los 125 años de la Iglesia de San Anselmo en el Aventino

El Pontífice presidió la Santa Misa en el templo benedictino consagrado por León XIII, lugar símbolo de la espiritualidad monástica y sede del Pontificio Ateneo San Anselmo.
Ciudad del Vaticano, 11 de noviembre de 2025 — Esta tarde, a las 17:00 horario de Roma, el Papa León XIV celebró la Santa Misa con motivo del 125º aniversario de la dedicación de la Iglesia de San Anselmo, un espacio profundamente ligado a la tradición benedictina y a la historia de los estudios eclesiásticos en Roma.
Un proyecto nacido del deseo de León XIII
La Iglesia de San Anselmo nació a fines del siglo XIX, fruto del anhelo del Papa León XIII de revitalizar los estudios católicos a través de un colegio confiado a la Orden de San Benito. El proyecto, concebido en 1893 por el abad belga Ildebrando de Hemptinne y ejecutado por el arquitecto Francesco Vespignani, se concretó en el seminario y la iglesia dedicados a San Anselmo de Canterbury, doctor de la Iglesia y modelo de sabiduría monástica.
El mismo Pontífice que impulsó la encíclica Rerum Novarum consagró el templo el 11 de noviembre de 1900, confiando a los benedictinos una misión formativa y espiritual de alcance universal. Paralelamente, nació el Pontificio Ateneo San Anselmo, centro académico que aún hoy forma a religiosos y laicos provenientes de todo el mundo.
Arquitectura sobre la historia
El conjunto arquitectónico se erige sobre los restos de una Domus romana del siglo II-III d.C., de la cual aún se conserva un notable mosaico que representa escenas del mito de Orfeo.
Un cuadripórtico conduce a un pequeño patio interior adornado con una fuente y una estatua de bronce de San Anselmo, obra del escultor suizo Alberto Wider de Widnau.
El interior del templo presenta tres naves separadas por columnas de granito, un techo de madera característico de los monasterios benedictinos y un ábside decorado con un mosaico que representa la Cruz junto a los santos Benito y Anselmo, emblemas de oración, trabajo y sabiduría cristiana.
San Anselmo, corazón de la vida benedictina
Desde 1962, la iglesia es el punto de partida de la procesión penitencial del Miércoles de Ceniza, presidida por el Papa, lo que subraya su centralidad en la vida litúrgica de la Iglesia.
El actual abad primado, Jeremias Schröder, expresó su “gran alegría” por la presencia del Papa León XIV en este aniversario:
“San Anselmo es el lugar donde se expresa la naturaleza benedictina de la vida, marcada por el Ora et Labora. Es el núcleo que conecta a todas las familias monásticas del mundo y el corazón de nuestra identidad”, señaló en entrevista con los medios vaticanos.
El abad recordó que en el mundo existen cerca de 6.000 monjes y 12.000 monjas benedictinas, destacando la importante presencia femenina que debe seguir siendo promovida también en los estudios teológicos y académicos.
Un Ateneo al servicio de la Iglesia universal
Actualmente, el Pontificio Ateneo de San Anselmo acoge estudiantes de más de 80 países. Si bien en su origen fue pensado para la formación de benedictinos, desde su fundación León XIII quiso que sirviera a toda la Iglesia, ampliando su visión hacia una comunidad académica verdaderamente universal.
Hoy, menos del 10% de los estudiantes son benedictinos, y muchos de ellos se preparan para el servicio pastoral en diócesis y organismos de la Santa Sede.
Con facultades de Filosofía, Teología y Liturgia, el Ateneo es reconocido por su Pontificio Instituto Litúrgico, que forma a quienes se dedican al estudio y animación de la liturgia en todo el mundo.
“Nuestra misión —afirma el abad Schröder— es mantener viva la tradición académica benedictina, con una teología sapiencial unida a la vida de oración, a la Sagrada Escritura y al Oficio Divino”.
Celebrar la fidelidad y la misión
La conmemoración de este 125º aniversario no solo evoca la historia de un templo, sino también la continuidad de una vocación eclesial que une fe, cultura y contemplación. La presencia del Papa León XIV en San Anselmo reafirma el compromiso de la Iglesia con la formación integral y la vida espiritual, pilares que inspiraron a León XIII y siguen iluminando el camino de las generaciones futuras.
