Homilías de los Sacerdotes

Homilia del Pbro. Pastor Farias | 6° dia de novena

En una noche colmada de fe y esperanza, el Pbro. Pastor Farías presidió el sexto día de la novena a la Virgen de Caacupé en la explanada de Futurista, dirigiéndose a los fieles con un mensaje firme. Antes de iniciar su reflexión, el sacerdote felicitó a los jóvenes servidores marianos —“disponibles, creyentes y valientes”—, y extendió su reconocimiento a toda la comunidad de la Parroquia Santa Librada, actualmente en proceso de construcción, valorando el sacrificio y perseverancia de sus feligreses.

Inspirado en el Evangelio de San Mateo, el Pbro. Farías destacó la enseñanza central de Jesús: no basta decir “Señor, Señor”; sólo entran en el Reino aquellos que cumplen la voluntad del Padre. Desde esta premisa, presentó una imagen poderosa que guió toda su homilía: la vida como una casa cuyos cimientos deben ser sólidos, construidos sobre roca firme y no sobre arena.
Con voz clara, afirmó: “Los cimientos de la vida no se compran, no se improvisan, no se heredan. Se construyen día a día”.

Una ciudad fuerte con muros de fidelidad

El sacerdote retomó la primera lectura del profeta Isaías, donde se describe a un pueblo protegido no por armas ni piedra, sino por “muros de fidelidad, justicia y confianza en el Señor”. Subrayó que el ser humano es frágil y fácilmente desgastado por las pruebas, pero la confianza en Dios devuelve fuerza, sentido y esperanza:
“El corazón humano se cansa, pero la fe lo vuelve a levantar”.

Frente a esto, invitó a no dejarse dominar por el miedo, la pereza ni la desesperanza, recordando que Dios quiere familias sanas, un pueblo firme y de pie.

Construir sobre roca: una llamada a la salud integral

Con gran claridad pastoral, el Pbro. Farías llevó la imagen de la casa a la realidad concreta del tema del día: garantizar la salud integral. Explicó que la enseñanza de Jesús abarca no solo la vida espiritual, sino también la dimensión social y comunitaria.

Definió la salud integral como el cuidado del cuerpo, del corazón, de la mente y del espíritu, y desarrolló tres ejes fundamentales para “construir sobre roca”:

1. La salud espiritual: el cimiento mayor

El sacerdote afirmó sin titubear que la salud espiritual es la base que sostiene todas las demás dimensiones de la vida. Construir sobre roca significa:

  • Orar, porque la oración sostiene al alma y evita que se hunda en la desesperación.
  • Perdonar, porque “el rencor enferma el alma como cualquier virus”.
  • Reconciliarse, pues “muchas enfermedades espirituales nacen de heridas no sanadas”.
  • Buscar siempre a Dios, especialmente cuando la vida parece derrumbarse.

Sin embargo, advirtió con fuerza profética:
La fe no puede ser utilizada para justificar la ausencia del Estado.
La salud espiritual da fuerza, pero no reemplaza la responsabilidad pública.
El pueblo reza por confianza en Dios, no porque renuncie a su derecho a una salud pública digna.

“El Estado debe construir el resto de la casa”, insistió.

2. La salud familiar: hogares golpeados por un sistema débil

En un tono profundamente humano, el Pbro. Farías reveló una verdad dolorosa:
la precariedad del sistema de salud está desgastando la paz de muchas familias paraguayas.

Explicó que la falta de medicamentos, estudios gratuitos, especialistas o equipos funcionales pone a las familias en situaciones crueles:

“Cuando una madre recibe una receta de 200.000 guaraníes y sólo tiene 50.000, ¿qué hace? ¿Compra el medicamento, la leche o el pan para sus hijos?”

Recordó que la salud pública no es un tema técnico, sino un tema familiar y moral, porque cuando no funciona, enferma cuerpos y también hogares.

3. La salud física: un derecho, no un privilegio

A partir de la enseñanza de San Pablo —“el cuerpo es templo del Espíritu Santo”—, el sacerdote denunció con fuerza que, hoy, para muchos paraguayos, cuidar el cuerpo se ha vuelto un privilegio.

Con firmeza evangélica dijo:

  • “La salud no puede ser una mercancía”.
  • “No puede ser un negocio, ni un mercado libre”.
  • “Es un derecho humano, y el Estado tiene la responsabilidad moral y constitucional de garantizarlo”.

Criticó la falta de especialistas, el deterioro de hospitales, la escasez de insumos, y especialmente la situación en que los estudios no pueden hacerse porque “la máquina no tuvo mantenimiento”.
“Es lo peor que uno puede escuchar —añadió—, y se escucha todos los días”.

La Iglesia no habla por política, sino por el Evangelio

El Pbro. Farías respondió con claridad a quienes critican que la Iglesia hable sobre el bien común, la familia, la salud o la vida.

“La Iglesia no toma partido político.
La Iglesia toma partido por la vida y por el Evangelio.
Todo lo que toca la dignidad humana será siempre misión de la Iglesia.”

Un llamado final a construir sobre roca

Hacia el final, el sacerdote proclamó con tono firme y esperanzador:

  • Construir sobre roca exige un Estado que invierta, no que improvise.
  • Un Estado que escuche el clamor del pueblo, no que dé la espalda.
  • Un Estado que cuide la vida y garantice la salud pública para todos.

Pidió la intercesión de la Virgen de Caacupé para iluminar a las autoridades, dar honestidad y cercanía a los gobernantes, y sanar al pueblo.

“Cuidar la vida —dijo— es exigir en nombre de Dios que la salud pública vuelva a ser pública, digna y para todos.”

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