El Papa León XIV: la esperanza cristiana nace de un Dios que se hace cercano

En el Ángelus del II Domingo del Tiempo de Navidad, el Pontífice recordó que la Encarnación es el fundamento de la esperanza y llamó a una fe encarnada que promueva la dignidad humana, la justicia y la paz.
Ciudad del Vaticano, 4 de enero de 2026. – En el rezo del Ángelus celebrado este domingo en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV subrayó que la esperanza cristiana no se apoya en cálculos humanos ni en un optimismo superficial, sino en el misterio de la Encarnación: un Dios que ha decidido caminar con la humanidad y habitar su fragilidad.
La Encarnación, fundamento de la esperanza
En el II Domingo del Tiempo de Navidad, el Santo Padre recordó que, con el próximo cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, concluirá el Jubileo de la Esperanza. En este contexto, señaló que el Prólogo del Evangelio de san Juan —«Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros»— revela el núcleo de la fe cristiana: Dios se ha hecho uno de nosotros para que nunca estemos solos en el camino de la vida.
El Papa afirmó que esta certeza sostiene la verdadera esperanza cristiana, que nace de la decisión de Dios de compartir la historia humana y permanecer para siempre como el “Dios-con-nosotros”.
Una fe verdaderamente encarnada
El Pontífice explicó que la Encarnación implica un doble compromiso. En primer lugar, hacia Dios, invitando a los fieles a vivir una espiritualidad concreta y no abstracta. “Siempre estamos llamados a pensar en Dios a partir de la carne de Jesús”, señaló, advirtiendo contra una fe distante que olvide la cercanía de Dios en la vida cotidiana y en el rostro de los hermanos.
En segundo lugar, destacó el compromiso hacia el ser humano. Si Dios se ha hecho carne, cada persona posee una dignidad inviolable y refleja la imagen divina. Por ello, la fe cristiana exige trabajar activamente por la fraternidad, la comunión, la justicia, la paz y el cuidado de los más frágiles. “No hay un culto auténtico a Dios sin el cuidado de la carne humana”, afirmó.
Oración por Suiza y llamado a la paz en Venezuela
Tras el Ángelus, el Papa León XIV expresó su cercanía a las víctimas de la tragedia ocurrida en Crans-Montana, Suiza, asegurando sus oraciones por los jóvenes fallecidos, los heridos y sus familias.
Asimismo, manifestó su profunda preocupación por la situación en Venezuela, exhortando a que el bien del pueblo prevalezca sobre cualquier otra consideración. Llamó a superar la violencia y a emprender caminos de justicia y paz, garantizando el respeto a los derechos humanos, la soberanía del país y la atención a los más pobres. El Pontífice invitó a rezar por esta intención, confiándola a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto, san José Gregorio Hernández y sor Carmen Rendiles.
Un saludo a los peregrinos
Finalmente, el Santo Padre saludó con afecto a los numerosos peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, provenientes de diversos países y comunidades, e invitó a todos a seguir confiando en el Dios de la paz, siendo solidarios con las poblaciones que sufren a causa de las guerras.
“Sigamos teniendo fe en el Dios de la paz”, concluyó el Papa, deseando a todos un feliz domingo bajo la luz de la Navidad.
