Evangelio del Día

EVANGELIO, LECTURAS Y COMENTARIO DEL DÍA 19 DE ENERO

2ª SEMANA DEL T. ORDINARIO
LUNES · CICLO A · FERIA

Primera lectura, 1 Sam 15, 16-23

• La obediencia vale más que el sacrificio. El Señor te ha rechazado como rey.
En aquellos días, Samuel dijo a Saúl: «Voy a comunicarte lo que me ha manifestado el Señor esta noche».

Saúl contestó: «Habla».

Samuel siguió diciendo: «¿No es cierto que siendo pequeño a tus ojos eres el jefe de las doce tribus de Israel? El Señor te ha ungido como rey de Israel. El Señor te envió con esta orden: «Ve y entrega al anatema a esos malvados amalecitas y combátelos hasta aniquilarlos». ¿Por qué no has escuchado la orden del Señor, lanzándote sobre el botín, y has obrado mal a sus ojos?»

Saúl replicó: «Yo he cumplido la orden del Señor y he hecho la campaña a la que me envió. Traje a Agag, rey de Amalee, y entregué al anatema a Amalee. El pueblo tomó del botín ovejas y vacas, lo más selecto del anatema, para ofrecérselo en sacrificio al Señor, tu Dios, en Guilgal».

Samuel exclamó: «¿Le complacen al Señor los sacrificios y holocaustos tanto como obedecer su voz? La obediencia vale más que el sacrificio, y la docilidad, más que la grasa de carneros. Pues pecado de adivinación es la rebeldía y la obstinación, mentira de los terafim. Por haber rechazado la palabra del Señor, te ha rechazado como rey».
Palabra de Dios

Salmo responsorial | Sal 49, 8-9.16bc-17.21.23

. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.

¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?

Esto haces, ¿y me voy callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.

El que me ofrece acción de gracias,
ese me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.

Evangelio del dia

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2, 18-22

• El esposo está con ellos.
En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:

«Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?»

Jesús les contesta:

«¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.

Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día.

Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto -lo nuevo de lo viejo- y deja un roto peor.

Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».
Palabra del Señor


Comentario al Evangelio
Mons. José Ignacio Munilla, Obispo Orihuela Alicante, (s. XXI) • Homilía Lunes II del Tiempo Ordinario. 2024
El evangelio de este lunes tiene su punto de partida en la extrañeza, en la perplejidad que generaba ver la diferente actitud que tenían ante el ayuno los discípulos de Juan Bautista y los discípulos de Jesús. ¿Por qué los discípulos de Juan Bautista ayunaban y los discípulos de Jesús no?

El Señor da una respuesta que nos abre a la reflexión:

<i>“¿Pueden ayunar los amigos del esposo mientras el esposo está con ellos?”</i>

Jesús está subrayando que hay una nueva situación. Y la nueva situación es que Él es el esposo, el que ha venido a desposarse con la Iglesia. La novedad es Jesucristo. Y, por lo tanto, ante esa novedad, todo se replantea. Todo hay que volverlo a pensar desde la novedad de Jesucristo.

Por eso concluye el evangelio diciendo:

<i>“Vino nuevo, odres nuevos.”</i>

El vino nuevo es Jesús, y los odres nuevos somos nosotros, los que tenemos que renovarnos ante la novedad de Jesús.

Es como si, en esa expresión <i>“vino nuevo, odres nuevos”</i>, se nos dijese: “Mira, lo que no puede ser es que la novedad de Jesús sea recibida por alguien que tiene unos esquemas interiores, unos esquemas mentales, una espiritualidad, una sensibilidad que está totalmente apegada al pasado.” Tiene apegos del pasado y necesita volver a nacer. Uno necesita volver a nacer de nuevo para poder recibir a Jesús.

<i>“Vino nuevo, odres nuevos”</i> es como si nos hiciese una llamada a ser jóvenes para poder recibir a Jesús. No se entiende aquí ser joven en el sentido cronológico. Hay jovencitos que, la verdad, tienen un espíritu envejecido. Necesitamos un espíritu joven, una disposición a volver a nacer de nuevo, a repensarlo todo en Jesucristo.

Porque es verdad que un niño tiene una capacidad de adaptación que el que ya ha vivido mucho en la vida, pues ya tiene los esquemas hechos, y entonces ya no tiene capacidad de adaptación.

<i>“Vino nuevo, odres nuevos”</i> es una llamada a que, tengamos la edad que tengamos, tengamos la disposición a volver a nacer de nuevo, para adaptar nuestra vida, nuestro pensamiento, nuestra voluntad, nuestros criterios, adaptarlos a la novedad de Jesucristo, que es el vino nuevo

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba