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SANTO ROSARIO – ECOS DE ORACIÓN

SANTO ROSARIO – ECOS DE ORACIÓN

Introducción

El Santo Rosario – Ecos de Oración es una plegaria profundamente arraigada en la tradición de la Iglesia Católica. A través de la repetición orante y la meditación de los misterios de la vida de Jesucristo, acompañados por la Virgen María, el fiel se adentra en un camino de contemplación, conversión y esperanza. Este esquema detallado permite rezarlo de forma personal o comunitaria, con espíritu de recogimiento y fe.




Inicio del Santo Rosario

Señal de la Cruz

Se hace la señal de la cruz diciendo:

> Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.






Invocación inicial del Oficio Divino

℣. Dios mío, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.




Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo,
Dios y hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío.

Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno.

Ayudado de tu divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.




Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Envía, Señor, tu Espíritu.
Que renueve la faz de la Tierra.

Oh Dios, que llenaste los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo; concédenos que, guiados por el mismo Espíritu, sintamos con rectitud y gocemos siempre de tu consuelo.

Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.




Misterios Dolorosos

Los Misterios Dolorosos se rezan tradicionalmente los martes y viernes, meditando la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.




Primer Misterio Doloroso: La oración de Jesús en el Huerto

> Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a sus discípulos: «Sentaos aquí mientras voy a orar»… (Mt 26, 36-39).



Se reza:

(1) Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

(10) Dios te salve, María
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(1) Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Oración mariana:
María, Madre de Gracia, Madre de Piedad, Amor y Misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Jaculatoria:
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia.




Segundo Misterio Doloroso: La flagelación de Jesús atado a la columna

> Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado (Mt 27, 26).



(Se rezan las mismas oraciones que en el primer misterio)




Tercer Misterio Doloroso: La coronación de espinas

> Los soldados trenzaron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza… (Mt 27, 27-29).



(Se rezan las mismas oraciones que en el primer misterio)




Cuarto Misterio Doloroso: Jesús carga con la Cruz camino al Calvario

> Obligaron a Simón de Cirene a llevar la cruz de Jesús… (Mc 15, 21-22).



(Se rezan las mismas oraciones que en el primer misterio)




Quinto Misterio Doloroso: La crucifixión y muerte de Nuestro Señor

> Jesús dijo: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu»… (Lc 23, 33-46).



(Se rezan las mismas oraciones que en el primer misterio)




Letanías Lauretanas

Al finalizar los misterios, se rezan las Letanías de la Santísima Virgen María, respondiendo en cada invocación: Ruega por nosotros.

(Se incluyen todas las invocaciones tradicionales según el texto litúrgico aprobado)




Oración final del Rosario

Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas.

Por Cristo nuestro Señor.
Amén.




Por las intenciones del Santo Padre – Ángelus

aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María…


Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María..


Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.


Oremos
Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la
encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro
Señor. Amén

Salve Regina

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida,
dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti
suspiramos, gimiendo y llorando en este valle
de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros
esos tus ojos misericordiosos y, después de este
destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu
vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa, oh
dulce Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios para que
seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro
Señor Jesucristo. Amén.




Jaculatoria final

Ave María Purísima.
Sin pecado concebida.




(Opcional) Lectio Divina

Se proclama y medita el Evangelio del día, según el calendario litúrgico.


Oración del Papa León XIV “Reza con el Papa”
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, Palabra viva del Padre, en Ti encontramos la luz que guía nuestros pasos.
Sabemos que el corazón humano vive inquieto, hambriento de sentido, y sólo tu Evangelio puede darle
descanso y plenitud.
Enséñanos a escucharte cada día en las Escrituras, a dejarnos interpelar por tu voz y a discernir nuestras
decisiones desde la cercanía a tu Corazón.
Que tu Palabra sea alimento en el cansancio, esperanza en la oscuridad y fortaleza en nuestras comunidades.
Señor, que nunca falte en nuestros labios ni en nuestro corazón la Palabra que nos hace hijos y hermanos,
discípulos y misioneros de tu Reino.
Haznos una Iglesia que ora con la Palabra, que se edifica en ella y la comparte con alegría, para que en cada
persona renazca la esperanza de un mundo nuevo.
Que nuestra fe madure en el encuentro contigo a través de tu Palabra, movilizándonos desde el corazón a salir
al encuentro de los demás, a servir a los más vulnerables, a perdonar, construir puentes y anunciar la vida.

Amén.

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