El Papa León XIV llama a vivir la unidad cristiana como fruto de la conversión a Cristo

En la solemnidad de la Conversión de San Pablo, el Santo Padre presidió las Segundas Vísperas que clausuraron la LIX Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
Basílica de San Pablo Extramuros – Domingo 25 de enero de 2026
La conversión de Pablo, signo de esperanza para toda la Iglesia
En la solemnidad de la Conversión de San Pablo Apóstol, el papa León XIV presidió las Segundas Vísperas en la Basílica de San Pablo Extramuros, en el marco de la clausura de la LIX Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. En su homilía, el Santo Padre presentó la experiencia de conversión del Apóstol de los gentiles como un signo luminoso de la acción transformadora de la gracia de Dios.
Recordando que Pablo se definía a sí mismo como «el último de los Apóstoles», el Papa subrayó que el encuentro con Cristo Resucitado cambió radicalmente su vida, transformándolo de perseguidor en testigo ardiente del Evangelio. “Cada encuentro verdadero con el Señor es un momento transformador”, afirmó, destacando que esta misión sigue siendo hoy tarea de todos los cristianos.
La misión compartida y el desafío de la división
El Santo Padre recordó que la misión de anunciar a Cristo pertenece a toda la Iglesia y citó el deseo del Concilio Vaticano II de iluminar al mundo con la luz de Cristo que resplandece en el rostro de la Iglesia. En este contexto, señaló que las divisiones entre los cristianos, aunque no apagan esa luz, sí dificultan su testimonio ante el mundo.
La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos —dijo— invita a renovar el compromiso común por la unidad, como condición esencial para un anuncio creíble del Evangelio.
“Somos uno”: un don ya recibido
Reflexionando sobre el pasaje de la Carta a los Efesios que inspira esta Semana de Oración, el Papa destacó la repetición del término “uno”: un solo cuerpo, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios. “¡Somos uno! ¡Ya lo somos!”, exclamó, animando a reconocer, experimentar y manifestar esa unidad que ya existe en Cristo.
El legado de Nicea y el camino ecuménico
El Papa evocó el reciente aniversario del Concilio de Nicea, recordando con gratitud la recitación conjunta del Credo niceno en el lugar donde fue redactado, como un testimonio concreto de unidad. Asimismo, subrayó el carácter ecuménico del camino sinodal de la Iglesia, en continuidad con el magisterio del papa Francisco.
Mirando hacia el año 2033, cuando se conmemorará el bimilenario de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, alentó a profundizar las prácticas sinodales ecuménicas y el conocimiento mutuo entre las Iglesias.
Armenia, testimonio de fe y martirio
Finalmente, el Santo Padre expresó su gratitud a las Iglesias de Armenia, responsables de preparar los materiales de esta Semana de Oración, y recordó el valiente testimonio del pueblo armenio, marcado por el martirio. Mencionó la figura de san Nerses Shnorhali, incansable promotor de la unidad, y reafirmó que la unidad de los cristianos no responde a intereses estratégicos, sino al bien del anuncio del Evangelio.
Con una oración por Europa y por el mundo entero, el Papa León XIV concluyó exhortando a que las semillas del Evangelio sigan dando frutos de unidad, justicia, santidad y paz entre los pueblos.
